{"id":25515,"date":"2023-06-13T12:04:17","date_gmt":"2023-06-13T17:04:17","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=25515"},"modified":"2023-06-13T12:04:17","modified_gmt":"2023-06-13T17:04:17","slug":"baja-internacional-de-los-precios-de-la-coca-tiene-al-borde-del-suicidio-a-campesinos-pobres-del-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=25515","title":{"rendered":"Baja internacional de los precios de la coca tiene al borde del suicidio a campesinos pobres del pa\u00eds."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"662\" height=\"372\" src=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/image-13.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-25516\" srcset=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/image-13.png 662w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/image-13-300x169.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 662px) 100vw, 662px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-black-color\">Foto: Fernando Molina, comunicador de ASCAMCAT.<\/mark><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">&nbsp;\u00abNo ten\u00eda que dar de comer a mis hijos y pens\u00e9 en colgarme de un palo de mango que hay detr\u00e1s de la casa\u201d afirm\u00f3 una campesina pobre de La Gabarra, un corregimiento del departamento de Norte de Santander en el nororiente colombiano. Actualmente, ella trabaja como cocinera y durante los \u00faltimos a\u00f1os hab\u00eda estado sustent\u00e1ndose con la venta de pasta de coca, al trabajar en fincas dedicadas al cultivo de esta planta. As\u00ed como ella, no solo los cultivadores y propietarios de fincas cocaleras, sino tambi\u00e9n jornaleros dedicados a raspar la hoja de coca son la muestra de toda una divisi\u00f3n del trabajo que se ha organizado alrededor de la econom\u00eda de la coca en el principal pa\u00eds exportador de ese producto en el mundo, donde campesinos desterrados, jornaleros, cultivadores, trabajadoras de las fincas y mujeres prostituidas son el eslab\u00f3n m\u00e1s bajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Pese a un aumento vertiginoso de los precios internacionales de la coca en el periodo de 2018 a 2020, hoy se registra una crisis en el sector debido a que el precio de la pasta de coca producida por los campesinos ha ca\u00eddo en casi un 60%. Analistas indican que se puede deber a una sobreoferta del producto en el mercado, lo cual se sustenta en los datos sobre los recientes r\u00e9cords en el \u00e1rea del pa\u00eds dedicada al cultivo de coca, que en 2021 lleg\u00f3 a m\u00e1s de 200.000 hect\u00e1reas. Tambi\u00e9n, el mismo Gustavo Petro ha considerado el factor del subconsumo como determinante de esta crisis, argumentando que drogas como el 2CB -tambi\u00e9n conocido como \u201ctusi\u201d o la coca\u00edna rosa- y el fentanilo son la nueva moda entre los consumidores, principalmente en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Las consecuencias de esta crisis las asume el pueblo campesino colombiano, que principalmente desde los a\u00f1os 90 ha comenzado a ver un medio de subsistencia en el cultivo de la hoja de coca y la venta de pasta de coca a compradores ligados a las grandes mafias nacionales e internacionales. Desde que en esa \u00e9poca las mafias colombianas pasaron a controlar no solamente la actividad de procesamiento y venta de la coca sino de la producci\u00f3n misma de la pasta de coca, el paisaje rural de vastas regiones del pa\u00eds como Nari\u00f1o, Norte de Santander y Putumayo se ha visto colmado de cultivos de este tipo. El departamento del Cauca, el bajo Cauca Antioque\u00f1o, el sur de C\u00f3rdoba, Guaviare y Meta tambi\u00e9n cuentan con importantes porciones de su territorio dedicados a esta actividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En la historia de esta econom\u00eda cocalera se han presentado otras crisis, ante los cuales se han buscado alternativas desesperadas. Por ejemplo, es com\u00fan que ante la falta de liquidez monetaria los campesinos de las regiones cocaleras empleen la pasta de coca como moneda de cambio, intercambi\u00e1ndola por insumos que les permitan subsistir mientras pasa la crisis. Los tenderos acopian estas reservas para cuando vuelva a subir el precio y aparezcan los compradores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">La presente crisis, sin embargo, se ha extendido ya desde hace m\u00e1s de un a\u00f1o, generando dudas serias sobre si no se trata de un fen\u00f3meno meramente coyuntural. Se liga, adem\u00e1s, con el fen\u00f3meno de la crisis de hegemon\u00eda desatada por el desarme de las FARC en distintos territorios donde esta organizaci\u00f3n actuaba como reguladora de las relaciones sociales y se financiaba con impuestos a los narcotraficantes y control de la producci\u00f3n cocalera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">En ese escenario de vac\u00edo de poder, diversos grupos armados privados al servicio del gamonalismo regional en busca del control de la econom\u00eda cocalera se disputan los territorios. Actualmente, por ejemplo, el Frente Carolina Ram\u00edrez del Estado Mayor Central de las \u201cdisidencias\u201d de las FARC y los Comandos Bolivarianos de la Frontera, un grupo formado por hombres armados convertidos en bandoleros de las extintas FARC y de ex miembros de ej\u00e9rcitos gamonalistas como las Autodefensas Unidas de Colombia y las Fuerzas Militares de Colombia, luchan por el control del territorio lim\u00edtrofe entre Putumayo y Caquet\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Este conflicto en algunas regiones complica para los campesinos la venta de la pasta porque la ausencia de un monopolio regulador confunde sobre qui\u00e9n es el comprador \u201cleg\u00edtimo\u201d y disuade a los cultivadores de comprometerse mediante la venta con los unos ya que con eso se tornan en objetivo militar de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Estos grupos intimidan y asesinan a l\u00edderes sociales que luchan porque el Estado cumpla las promesas del acuerdo de paz con las FARC en cuanto a programas de proyectos productivos alternativos a la coca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Con todo, lo prometido por el acuerdo a los campesinos no ha quedado m\u00e1s que en promesas. Sobre el Programa Nacional Integral de Sustituci\u00f3n de Cultivos Il\u00edcitos -PNIS, el balance es que \u201ca septiembre de 2022, s\u00f3lo el dos por ciento de los n\u00facleos familiares que estaban activos en el programa hab\u00eda recibido el proyecto productivo de ciclo largo\u00bb. Adem\u00e1s, desde el mero inicio el programa no contemplaba a la gran mayor\u00eda de campesinos pobres y medianos: m\u00e1s de 99.000 familias fueron incluidas en el programa, pero unas 130.000 se quedaron por fuera del \u00e1mbito de intervenci\u00f3n. Al sol de hoy, de todo ese universo solo unas 386 familias pueden decir que han participado del total de los ofrecimientos del programa para la incursi\u00f3n en alternativas legales para la econom\u00eda rural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">Ahora bien, \u00bfse reduce el problema a la condici\u00f3n ilegal de la mercanc\u00eda en cuesti\u00f3n? No. La miner\u00eda de oro y carb\u00f3n y el cultivo de palma de aceite vienen siendo las alternativas por las que optan jornaleros, campesinos pobres y medianos. En el Bajo Cauca la fuerza de trabajo de la coca est\u00e1 migrando hacia la miner\u00eda de oro, el cual s\u00ed est\u00e1 en un buen momento en cuanto a precios internacionales. En el Catatumbo, all\u00ed donde hab\u00eda extensos cultivos de coca se est\u00e1 rompiendo la tierra para abrir minas de carb\u00f3n, el cual, tuvo un corto auge al comienzo de la guerra de agresi\u00f3n en Ucrania debido a que las potencias europeas comenzaron a buscar nuevos mercados de materia prima. Tambi\u00e9n, en medio de este declive de la coca, se est\u00e1n fortaleciendo los monocultivos de palma de aceite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color\">As\u00ed como con la coca, la econom\u00eda rural del pa\u00eds est\u00e1 atada al capitalismo imperialista a trav\u00e9s del oro, el carb\u00f3n, el petr\u00f3leo, el aceite de palma y el caf\u00e9. A lo largo de ciclos cortos o largos dependiendo del caso, los precios de cada mercanc\u00eda suben enriqueci\u00e9ndose de esto los terratenientes y la burgues\u00eda exportadora del pa\u00eds, a la vez que le dan a muchos campesinos un sustento material por un breve periodo de tiempo. Luego, como est\u00e1 sucediendo ahora, los precios bajan estrepitosamente dejando detr\u00e1s de la ola alcista una espuma de m\u00e1s miseria, pobreza y hambre que la que hab\u00eda antes. Se producen situaciones de destierro, inanici\u00f3n y suicidio, como ya vimos. Esa historia de miseria generalizada con breves interludios que traen ilusiones o espejismos de progreso ha sido la historia de este pa\u00eds y de cada naci\u00f3n no soberana de sus propias riquezas y territorio, donde el precio del trabajo de sus campesinos es valorado por los especuladores de la bolsa de valores de los centros imperialistas o en la competencia rapaz del capitalismo ilegal, y donde el poder pol\u00edtico sirve a mantener esa estructura de forma que la riqueza producida por el trabajo nacional sea privatizada por los monopolios nacionales y extranjeros de los cuales el poder \u201cp\u00fablico\u201d y privado es representante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;\u00abNo ten\u00eda que dar de comer a mis hijos y pens\u00e9 en colgarme de un palo de mango que hay detr\u00e1s de la casa\u201d afirm\u00f3 una campesina pobre de La Gabarra, un corregimiento del departamento de Norte de Santander en el nororiente colombiano. 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