{"id":28136,"date":"2025-10-07T14:23:11","date_gmt":"2025-10-07T19:23:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=28136"},"modified":"2025-10-07T14:24:15","modified_gmt":"2025-10-07T19:24:15","slug":"la-descertificacion-un-capitulo-mas-de-la-farsa-de-la-cooperacion-extranjera-yanqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=28136","title":{"rendered":"La descertificaci\u00f3n: un cap\u00edtulo m\u00e1s de la farsa de la cooperaci\u00f3n extranjera yanqui"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"656\" src=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada-1024x656.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-28137\" srcset=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada-1024x656.jpg 1024w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada-300x192.jpg 300w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada-768x492.jpg 768w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada-1536x984.jpg 1536w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Colombia-es-descertificada.jpg 1599w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-01036a6a07aa0a353a486a6e991eedf0\">El pasado 15 de septiembre de 2025, el Departamento de Estado de EE. UU., a trav\u00e9s de su cuenta de X (antes Twitter), adelantaba parte de la justificaci\u00f3n de lo que ser\u00eda la descertificaci\u00f3n oficial de Colombia en relaci\u00f3n con la \u201clucha contra las drogas\u201d. En el mensaje, el Departamento apunt\u00f3 que \u00abBajo el liderazgo desacertado de Petro, el cultivo de coca y la producci\u00f3n de coca\u00edna en Colombia han alcanzado niveles hist\u00f3ricos. Estados Unidos agradece a las fuerzas policiales y de seguridad colombianas que enfrentan a los narco-terroristas; admiramos su valent\u00eda, destreza y sacrificios.\u00bb Al d\u00eda siguiente, el gobierno de Estados Unidos formaliz\u00f3 la decisi\u00f3n mediante un documento oficial presentado ante el Congreso, en el que se afirmaba que \u00abColombia no hab\u00eda cumplido con sus obligaciones internacionales en materia de control de drogas durante el \u00faltimo a\u00f1o\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ce1d613e97f718a007bf68d95c5c5c9a\">EE. UU. no solo acus\u00f3 al gobierno de Petro de fracasos en el control del tr\u00e1fico de drogas, sino que se posicion\u00f3, una vez m\u00e1s, como el \u00e1rbitro de la pol\u00edtica interna colombiana. Esta declaraci\u00f3n no fue m\u00e1s que el preludio de un nuevo acto de chantaje imperialista, en el que los intereses yanquis siguen dictando la agenda del pa\u00eds. Se sabe que la medida no contempla sanciones econ\u00f3micas, y est\u00e1 abierta la posibilidad de revertirse, si Colombia \u201cajusta\u201d sus medidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6b19b88c1d628380319ae19ca1e537ac\">Tras el informe del Departamento de Estado, que centr\u00f3 su atenci\u00f3n en la erradicaci\u00f3n de cultivos il\u00edcitos, se han alimentado rumores sobre la intenci\u00f3n gringa de reactivar las fumigaciones con glifosato, un herbicida altamente t\u00f3xico que fue prohibido en aspersiones a\u00e9reas desde 2015 por su impacto en el medio ambiente y la salud humana, luego de que la OMS lo clasificara como cancer\u00edgeno y la corte constitucional emitiera dos fallos restringiendo su uso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b6b25a9468edf24e21983550997e59f7\">Aunque Petro hab\u00eda prometido, que en su gobierno no se arrojar\u00eda \u00abuna sola gota de glifosato sobre las tierras de nuestra Patria\u00bb, el 8 de septiembre de 2025 dio un giro a su posici\u00f3n, al afirmar que \u201cAll\u00ed donde la ciudadan\u00eda ataque al Ej\u00e9rcito, habr\u00e1 fumigaci\u00f3n a\u00e9rea.\u201d Las condiciones legales y operativas para retomar las aspersiones a\u00e9reas con glifosato son complicadas, lo que hace que, en la pr\u00e1ctica, su implementaci\u00f3n sea dif\u00edcil en este momento. Sin embargo, no es la primera vez que el gobierno de Petro coquetea con la reactivaci\u00f3n del glifosato. En febrero de este a\u00f1o, el diario El Tiempo revel\u00f3 un contrato por 7.700 millones de pesos firmado por el Ministerio de Defensa, para reanudar fumigaciones terrestres en algunas zonas del pa\u00eds, lo que evidencia una tendencia persistente a ceder ante las presiones de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-94a5edd041272cea95c03becd0b10ee9\">De fondo, Petro ha intentado cumplir con las expectativas del imperialismo y su \u201cguerra contra las drogas\u201d para evitar la p\u00e9rdida de la certificaci\u00f3n internacional. Para ello, llam\u00f3 a la Corte Constitucional a \u201creconsiderar su sentencia\u201d y, en los \u00faltimos d\u00edas, \u00e9l y su equipo se ha dedicado a demostrar que han cumplido la tarea, por lo menos, en lo relativo a incautaciones y destrucci\u00f3n de laboratorios de procesamiento de clorhidrato de coca\u00edna. En ese contexto, envi\u00f3 a Washington a la c\u00fapula del ej\u00e9rcito y la polic\u00eda para rendir cuentas, mostrar compromiso y recibir instrucciones; movimientos que parecen haber permitido un cierto ablandamiento en las medidas, resultando en la \u201cdescertificaci\u00f3n parcial\u201d, una suerte de estado de alerta que mantiene el flujo de fondos para financiar los programas de mayor inter\u00e9s para el imperialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-662c3d7efeb5f7d6e0eff2b47b71078b\">Aunque Petro ha mantenido un discurso hostil con Washington desde la posesi\u00f3n de Donald Trump, sus acciones evidencian que ha impulsado y defendido los intereses del imperialismo yanqui en el pa\u00eds. Ejemplo de ello son las bases militares de Gorgona, Pereira y Leticia, algunas adornadas con un discurso ecologista que encubre sus verdaderos prop\u00f3sitos, y que se suman a las instalaciones que ya operaban en Colombia desde la \u00e9poca del Plan Colombia (1999-2009). En conjunto, estas acciones reflejan una realidad en la que las decisiones oficiales, m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, consolidan una relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n\/subordinaci\u00f3n para mantener e impulsar los intereses del imperialismo en el pa\u00eds y la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-feb881922f70bb17e805f76dd53f5fdb\">La descertificaci\u00f3n no es un hecho nuevo; durante el gobierno de Ernesto Samper, Colombia fue descertificada tres a\u00f1os consecutivos, a pesar de que su administraci\u00f3n firm\u00f3 un acuerdo de interdicci\u00f3n mar\u00edtima con EE. UU. Adem\u00e1s, el Congreso colombiano endureci\u00f3 las penas por tr\u00e1fico de drogas y facilit\u00f3 la incautaci\u00f3n de bienes a narcotraficantes. Sin embargo, una de las principales demandas de EE. UU., la restauraci\u00f3n de la extradici\u00f3n, no fue cumplida (v\u00e9ase NotiSur, 07\/03\/1997). Esta situaci\u00f3n cre\u00f3 un escenario que prepar\u00f3 el terreno para que, durante el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana, se firmara el acuerdo del Plan Colombia, consolidando el plan m\u00e1s grande expansi\u00f3n militar gringa en el continente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-efc3e83c80f0412c81e6870f9ad5491b\"><strong>La certificaci\u00f3n, un mecanismo hist\u00f3rico de dominaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26ea8c059a2a2e282d833e5474d43bd8\">En 1961, dos eventos importantes definieron el rumbo en la denominada \u201clucha contra las drogas\u201d: la adopci\u00f3n de la Convenci\u00f3n \u00danica sobre Estupefacientes de la ONU y la promulgaci\u00f3n de la Ley de Asistencia Extranjera de Estados Unidos. La primera estableci\u00f3 el marco normativo internacional que institucionaliz\u00f3 el enfoque prohibicionista respecto al uso recreativo de las drogas, promoviendo una visi\u00f3n criminalizadora y restrictiva. La segunda, en cambio, se convirti\u00f3 en un mecanismo estrat\u00e9gico de financiamiento y control, permitiendo a EE.UU. impulsar y garantizar la implementaci\u00f3n de dicha convenci\u00f3n en diversos pa\u00edses mediante fondos condicionados y \u201casistencia\u201d econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7840dad18a73416d956fd741800371e4\">Estos dos elementos sentaron las bases de un sistema prohibicionista que gener\u00f3 un problema mucho m\u00e1s grave: el narcotr\u00e1fico. Por ejemplo, Rodrigo Uprimny, reconocido analista jur\u00eddico, ha se\u00f1alado que el enfoque prohibicionista de la Convenci\u00f3n de 1961 fue el responsable del surgimiento de las organizaciones criminales asociadas al tr\u00e1fico de drogas. Casi tres d\u00e9cadas despu\u00e9s, la Convenci\u00f3n de 1988 se centr\u00f3 en la lucha contra el crimen organizado, el lavado de dinero y la fiscalizaci\u00f3n de precursores qu\u00edmicos. En este contexto surge la Anti-Drug Abuse Act de 1988, cuyo objetivo fue la formalizaci\u00f3n de la certificaci\u00f3n para usarla como un mecanismo de control sobre los pa\u00edses dominados por el imperialismo yanqui.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c02bea55019d5ce236fa0cdab57992a2\">Esta ley convert\u00eda la asistencia de EE. UU. en un chantaje directo: si un pa\u00eds no \u00abcooperaba\u00bb adecuadamente con la pol\u00edtica antidrogas, pod\u00eda ser descertificado, lo que implicaba una reducci\u00f3n o suspensi\u00f3n de las \u201cayudas\u201d. La proliferaci\u00f3n del crimen organizado que controlaba el narcotr\u00e1fico, se us\u00f3 como pretexto para que la \u201ccooperaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d tomara forma de militarizaci\u00f3n. La preocupaci\u00f3n, desde la \u00f3ptica imperialista, no era el abuso de las drogas, sino qui\u00e9n controlaba las rentas del tr\u00e1fico de las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dbcfdbc1bb7ac2ac833c81fb7e66050a\">As\u00ed, la cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica antidrogas de Estados Unidos se militariz\u00f3 y se convirti\u00f3 en una caracter\u00edstica central de su pol\u00edtica en la regi\u00f3n andina y Centroam\u00e9rica, especialmente a partir de la d\u00e9cada de 1980, intensific\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s a principios del siglo XXI. La certificaci\u00f3n funcionaba como una especie de luz verde que autorizaba la canalizaci\u00f3n de miles de millones de d\u00f3lares para desatar una guerra contra los cultivadores de coca. Sin embargo, en las calles de EE.UU. ha habido una circulaci\u00f3n constante de coca\u00edna durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c7b3da4664d055a1898a0928795e6aac\">Este enfoque se materializ\u00f3 en Colombia, Per\u00fa y Bolivia; estos fueron los pa\u00edses andinos en los que se concentr\u00f3 la \u201casistencia militar\u201d yanqui. De estos, Colombia fue el principal receptor de recursos a trav\u00e9s del Plan Colombia, que destin\u00f3 m\u00e1s de 10.000 millones de d\u00f3lares, la mayor parte en asistencia militar para combatir el narcotr\u00e1fico. El resultado fue una guerra contra los campesinos productores de hoja de coca, convertida en guerra contrainsurgente y en una agresiva expansi\u00f3n militar imperialista, derivando en la instalaci\u00f3n de varias bases militares en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c30e047bf978082d7c2edaa56e029b4f\">La certificaci\u00f3n, lejos de ser un instrumento de cooperaci\u00f3n, ha funcionado como un mecanismo para ampliar el dominio de EE.UU. sobre las semicolonias. Este proceso ha permitido al imperialismo yanqui condicionar la \u00abasistencia\u00bb econ\u00f3mica y militar para favorecer sus intereses geopol\u00edticos e incrementar su influencia pol\u00edtica, econ\u00f3mica y militar en la regi\u00f3n. Al final, este sistema ha fracasado en detener el narcotr\u00e1fico y ha transformado a los pa\u00edses andinos en escenarios de conflicto, donde se ha impuesto una pol\u00edtica de subordinaci\u00f3n, tanto pol\u00edtica como militar, que refuerza la dominaci\u00f3n de EE.UU. sobre Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La certificaci\u00f3n, lejos de ser un instrumento de cooperaci\u00f3n, ha sido un mecanismo para ampliar el dominio de EE.UU. sobre las semicolonias. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":28137,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4],"tags":[21,220,32,221,41,196],"class_list":["post-28136","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-colombia","tag-campesinos","tag-descertificacion","tag-imperialismo","tag-lucha-contra-las-drogas","tag-represion-estatal","tag-trump"],"blocksy_meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28136"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28136\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28138,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28136\/revisions\/28138"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28137"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}