{"id":28302,"date":"2025-12-01T12:25:25","date_gmt":"2025-12-01T17:25:25","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=28302"},"modified":"2026-03-28T00:22:39","modified_gmt":"2026-03-28T05:22:39","slug":"esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=28302","title":{"rendered":"Esperanza\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-vivid-red-color has-alpha-channel-opacity has-vivid-red-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/image-1-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-28304\" style=\"width:643px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/image-1-1024x576.png 1024w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/image-1-300x169.png 300w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/image-1-768x432.png 768w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/image-1.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2a4120464c39587c1239949545b7269e\"><em>Por &nbsp;Pedro Valdivia.<\/em> \/ <a href=\"mailto:pdr.valdivia@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">pdr.valdivia@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9cfe3130e1a270ca2598cc84b0cc77f3\"><em>Compartimos a continuaci\u00f3n, este art\u00edculo que nos comparte un colaborador. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d016303e61832aec3c136f453e898b2d\">No pod\u00eda estar seguro que eras la misma joven, la cual hab\u00eda observado unas horas antes, haciendo unas tomas con el celular en inmediaciones de los disturbios. En esos momentos el caos era total. El ambiente se enrareci\u00f3. Las calles aleda\u00f1as al enfrentamiento se llenaban de personas llorosas que corr\u00edan desesperadas tratando de evitar&nbsp;&nbsp; los gases lacrim\u00f3genos y los chorros de agua&nbsp;&nbsp; lanzados por la polic\u00eda indiscriminadamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-199c89f7956e813853567a7c463c5337\">&nbsp;&nbsp; Al finalizar la tarde, observaba la marcha pac\u00edfica con canticos de los j\u00f3venes; incluso, en la plazoleta central del parque hubo unos bailes folcl\u00f3ricos. Hab\u00eda representaciones de delegaciones de la costa pac\u00edfica y atl\u00e1ntica; adem\u00e1s, de los grupos ind\u00edgenas del Cauca y Amazonas. Luego de cortas intervenciones de dirigentes estudiantiles, sociales y sindicales, la marcha se dirigi\u00f3 hacia la Plaza de Bol\u00edvar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-191edcc96c755a184ef2353d3c9b62d2\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las arengas ten\u00edan un denominador com\u00fan: \u00a1Abajo la Reforma Tributaria! \u00a1Abajo la Reforma Pensional! \u00a1Abajo la Reforma de la Salud !\u00a1Abajo la represi\u00f3n policial!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f082c240bc29ae16cd1a07c96e037f04\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La marcha se detuvo, y se continuaron realizando las comparsas, las arengas junto con pancartas enarboladas por las diferentes agrupaciones participantes. Habr\u00eda transcurrido cerca de una hora, cuando los antimotines se encuadraron en filas y comenzaron a arrojar los gases lacrim\u00f3genos a la sorprendida multitud. Cuando todo el aire se viciaba y el olor irritante causaba el lagrimeo, la irritaci\u00f3n ocular, las n\u00e1useas y el dolor de cabeza, las personas comenzaron a buscar un espacio donde protegerse. Guarecido en una esquina, moj\u00e9 mi pa\u00f1uelo con agua embotellada que llevaba en el malet\u00edn y pude observar la aparici\u00f3n de polic\u00edas en motocicleta que sacaban sus armas de dotaci\u00f3n y disparaban sus armas inicialmente al aire; luego me percat\u00e9 c\u00f3mo algunos dejaban sus motos, y corr\u00edan hacia la manifestaci\u00f3n apuntando directamente a los blancos m\u00f3viles. La estampida fue general. Algunos j\u00f3venes que hab\u00edan comenzado a defenderse con piedras, estaban retrocediendo, y en mi carrera pude observar&nbsp;&nbsp; por lo menos a tres de ellos impactados por las balas, ca\u00eddos en el pavimento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-dad245abce7f3cfdd697011b5a51916f\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue en esos momentos que te vi corriendo por la cuadra aleda\u00f1a, donde yo estaba parapetado. Decid\u00ed volver al improvisado campamento de primeros auxilios que se encontraba unas dos cuadras hacia el sur. Era seguro que empezar\u00edan a llegar heridos de los participantes de la marcha y deb\u00edamos estar preparados para recibirlos. No era mucho el material que ten\u00edamos: gasa, esparadrapo, desinfectantes, elementos de venopunci\u00f3n y algunas inyecciones analg\u00e9sicas, antihistam\u00ednicos y antiem\u00e9ticos. Era obvio que, si el caso era m\u00e1s grave, se canalizaba una vena y se remit\u00eda al herido a un centro asistencial cercano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5b10ac4e91f00378189f222156c9995b\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llev\u00e1bamos cerca de tres horas atendiendo a los manifestantes, cuando se nos acabaron las gasas y los antis\u00e9pticos. Me ofrec\u00ed a desplazarme a la casa de un compa\u00f1ero donde ten\u00edamos una reserva de los elementos primordiales. Dando la vuelta a la esquina a media cuadra de mi destino, fue cuando te encontr\u00e9. Al principio, al verte de lejos, pens\u00e9 que estabas inconsciente, te observ\u00e9 con la cabeza recostada sobre el and\u00e9n. No observaba sangre en el pavimento; pero, al acercarme pude observar tus ojos fijos hacia el firmamento. Tu chaqueta estaba abierta y desgarrada. No observ\u00e9 heridas en abdomen o t\u00f3rax. Al observar tu frente vi el orificio, un solo orificio de bala. Todo el sangrado estaba recolectado en la parte posterior de la cabeza donde estaba la capucha de la chaqueta. Movilic\u00e9 con cuidado tu cuello y al bajar la cabeza del and\u00e9n, estaba la evidencia. Toqu\u00e9 tu cuello y no encontr\u00e9 pulso. Tu cuerpo a\u00fan no estaba totalmente fr\u00edo. Fue un \u00fanico disparo, que tuvo que ser a quemarropa, ya que no hab\u00eda mayor tatuaje en el orifico de entrada de la frente. Busqu\u00e9 en los bolsillos de la chaqueta y no encontr\u00e9 ninguna identificaci\u00f3n, ninguna nota, ning\u00fan papel. Era evidente que el tel\u00e9fono celular con el que estabas efectuando las tomas te lo hab\u00edan quitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9b1ee92a0c11dfa6cc98344dd410a302\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; No sab\u00eda qui\u00e9n eras, solo sollozaba observando tu rostro moreno, tus amplias cejas y tus ojos caf\u00e9s con una mirada fija, n\u00edtida, con las pupilas totalmente abiertas; tal vez, pidiendo una explicaci\u00f3n de lo sucedido. Tendr\u00edas veinte, quiz\u00e1s veinti\u00fan a\u00f1os, no creo que m\u00e1s de eso. La calle estaba completamente desolada. Me sent\u00e9 a tu lado y tomando una de tus manos, segu\u00ed llorando, susurrando: \u201cno lo entiendo, alguien tan joven, tan indefenso\u201d. Volv\u00ed a observar tu rostro, hab\u00eda un cordel en tu cuello, estaba unido a un peque\u00f1o monedero que apenas sobresal\u00eda de la parte superior de la blusa. Lo tom\u00e9 y abr\u00ed, era muy peque\u00f1o y s\u00f3lo encontr\u00e9 unas fotos, del tama\u00f1o de tres por cuatro, como las usadas para documentos. En todas hab\u00eda escrito en lapicero un nombre en la parte posterior. No sab\u00eda tu nombre, pero podr\u00eda con estas im\u00e1genes conocer algo de tu vida. Decid\u00ed llamarte Esperanza, a pesar de que los agentes del odio y la violencia, te la quitaron; aunque para ti, como todos los otros j\u00f3venes que estaban en la marcha, eso deben significar; una esperanza para salir de la espiral fren\u00e9tica de dolor y sangre que desde hace tanto tiempo ha sufrido nuestra poblaci\u00f3n, es un reclamo permanente por alcanzar justicia, no m\u00e1s muerte, s\u00f3lo esperanza y justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4c718968f5ab81226be2ac3c27a1600f\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera foto que examin\u00e9 era en blanco y negro. As\u00ed las hab\u00eda visto en los \u00e1lbumes familiares que conservaba de mis padres. Estaba escrito en el reverso s\u00f3lo \u201cabuelo Antonio\u201d. Un hombre de baja estatura con ruana y una sonrisa con una incompleta dentadura. Los pies cubiertos con alpargatas y un machete al cinto. Al fondo se observaba una choza con techo de paja, que era seguramente su casa. Tu abuelo Antonio, hab\u00eda nacido en Villarrica, Tolima. Sus padres hab\u00edan llegado desde Boyac\u00e1, impulsados por la bonanza cafetera de la zona en los a\u00f1os cuarenta. All\u00ed, en un terreno bald\u00edo, hab\u00edan construido su casa, sembraron su parcela cafetera y completaron una docena de hijos. To\u00f1ito era el octavo. Como todos sus hermanos desde los siete a\u00f1os ayudaban en la siembra y recolecci\u00f3n del cultivo, el orde\u00f1o de las vacas y el cuidado de las gallinas. Solamente Antonio y tres de sus hermanos hab\u00edan ido a la escuela de la vereda. En los dos a\u00f1os que pudo asistir aprendi\u00f3 a leer y escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-bedbfe4ee699e7c7e92e09c2c1ced907\">&nbsp;&nbsp; Esperanza, no pudiste conocer a tu abuelo To\u00f1o; pero desde ni\u00f1a lo admiraste cuando tu abuela te contaba su historia de supervivencia: &#8211; Esa noche fue diferente, no se escuchaban tiros, como ya era frecuente, sonaban estruendos mucho m\u00e1s fuertes, que estremec\u00edan la tierra. Ellos no sab\u00edan que eran bombas. El general Rojas hab\u00eda dado la orden de entrar con todo, hab\u00eda que acabar ese reducto liberal y comunista en Villarrica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5f3cdb361a0b501ca3ee7bbd92981b77\">&nbsp;&nbsp; Acompa\u00f1ando a los oficiales del ej\u00e9rcito, estaban miembros de la polic\u00eda chulavita quienes eran los encargados de se\u00f1alar las personas o familias seleccionadas. Comenzaron las r\u00e1fagas de disparos. Antonio sinti\u00f3 el impacto en el brazo derecho y cay\u00f3 al piso, al igual que sus otros familiares. Los soldados lo dieron por muerto. \u00c9l contuvo el llanto por el dolor de su brazo y la tristeza por la muerte de su familia. Escuch\u00f3 el ruido de motores, y luego las \u00f3rdenes a los soldados para que subieran los cuerpos a las volquetas. La sangre del brazo impregn\u00f3 toda su camisa. Mantuvo los ojos cerrados. La oscuridad y premura de los soldados lo favorecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4f2026b44dc688d57b80f9c4a4b69975\">&nbsp;&nbsp; La caravana de volquetas, avanzaba lentamente hacia Icononzo, con la luna y las estrellas como \u00fanicos testigos de la masacre cometida. Al llegar al puente natural de Icononzo, el cual Humboldt conoci\u00f3 en su expedici\u00f3n, fueron sacados los cuerpos y colocados en filas en la carretera. Entre dos soldados levantaban al fallecido y era llevado al puente donde se arrojaba a las profundidades del r\u00edo Sumapaz. Antonio dando botes por encima de los cad\u00e1veres cercanos se coloc\u00f3 en un extremo de la fila y una vez los soldados le dieron la espalda llevando un cuerpo, se desliz\u00f3 acurrucado hacia el matorral m\u00e1s cercano. Agazapado desde all\u00ed, observ\u00f3 el macabro espect\u00e1culo de desaparici\u00f3n de los asesinados, que tard\u00f3 varias horas. Al amanecer, ya no hab\u00eda rastro de los militares. Sali\u00f3 de su escondite, atraves\u00f3 el puente y prefiri\u00f3 tomar un camino de herradura, antiguo real, para no entrar al pueblo. Luego de andar horas encontr\u00f3 una quebrada, all\u00ed se quit\u00f3 la camisa ensangrentada. Revis\u00f3 la herida del brazo, ya no sangraba, era superficial. En esos instantes, llegaron dos familias que tambi\u00e9n ven\u00edan huyendo. Le dijeron que continuara con ellos. El adolescente sobreviviente Antonio, empezar\u00eda una nueva vida en el sur. Ser\u00eda un colono m\u00e1s que escapa de la violencia de los cincuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7809c4def480ac16ec7898643984ca63\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; La otra foto si es a color. Detr\u00e1s est\u00e1 escrito \u201cpap\u00e1 Alfonso\u201d. En la foto se aprecia a un hombre de 35 a 40 a\u00f1os, moreno con bigote, mirando sonriente a la c\u00e1mara, en medio de un paisaje incomparable, cultivos de arroz, ma\u00edz y al fondo los arreboles de un lindo atardecer. Esa hermosa tierra fue donde tu abuelo Antonio lleg\u00f3 a iniciar su nueva vida, dejando atr\u00e1s la violencia partidista y a su sacrificada familia. All\u00ed obtuvo un terreno bald\u00edo, cultivo la tierra y tuvo sus ocho hijos, entre ellos, a tu pap\u00e1 Alfonso. Fue el municipio donde naciste Esperanza. Su nombre Bel\u00e9n de los Andaqu\u00edes, para muchos, el municipio con el nombre m\u00e1s bonito del pa\u00eds.&nbsp; El capuchino que lo fund\u00f3 en 1917 sincretiz\u00f3 la tradici\u00f3n cat\u00f3lica de su congregaci\u00f3n con el pasado ind\u00edgena del territorio, ocupado por los Andaqu\u00edes, quienes fueron expulsados durante la Conquista de la zona del Macizo Colombiano, pese a su dura resistencia contra el invasor espa\u00f1ol. Este valeroso pueblo fue finalmente diezmado y casi extinguido tras el auge de la quina y el caucho en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e7304d656fb46a72ed741e2c18fcb4c\">&nbsp;&nbsp; Alfonso&nbsp;&nbsp; ten\u00eda la finca en Puerto Torres, una tranquila inspecci\u00f3n del municipio de Bel\u00e9n, donde cultivaba pl\u00e1tano, ma\u00edz, yuca, arroz, entre otros. Tambi\u00e9n, era muy buena la pesca por la confluencia de r\u00edos como el Fragua y el Pescado. Era una vida feliz y sana. Los hijos mayores estudiaban en el colegio de Puerto Torres denominado Monse\u00f1or Gerardo Valencia Cano. Los hombres luego de terminar su trabajo en las parcelas, jugaban f\u00fatbol o billar. Se pod\u00eda dormir con las puertas de las casas abiertas, nadie robaba nada; muchas veces, las familias compart\u00edan sus asados o comidas. Se viv\u00eda en una gran fraternidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a6244e3e8c61ea01a93003efc357a948\">&nbsp;&nbsp; Todo empez\u00f3 a cambiar en el a\u00f1o 2.000, nadie se hubiera podido imaginar que esta especie de para\u00edso rural, se convertir\u00eda en un centro de operaciones militares de la guerra y el horror. Ellos llegaron por grupos en el mes de junio, inicialmente llegaban a las fincas y sus pobladores deb\u00edan cederles unos cuartos o irse del todo a donde un familiar o amigos. Luego, otros que llegaban se fueron instalando en el colegio y la casa cural. Los ni\u00f1os no pudieron regresar al colegio y los habitantes no pudieron asistir m\u00e1s a la iglesia. En las parcelas se restringi\u00f3 la siembra y recolecci\u00f3n de sus cultivos tradicionales. El grupo paramilitar presion\u00f3 a los agricultores a sembrar coca; esto, no era negociable, el que se opusiera a esta orden era considerado objetivo militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-860a1a9f18720f28b650deeaa11fea8c\">&nbsp;&nbsp; Esperanza, no ten\u00edas recuerdos de tu pap\u00e1 Alfonso. Apenas ibas a cumplir un a\u00f1o cuando tu mam\u00e1 Rosa y tus hermanos tuvieron que huir, desplazados de Puerto Torres. Al inicio Alfonso, pudo convencer a los comandantes que se llegara a la recogida de las cosechas, antes de cambiar sus cultivos por el de coca; pero luego, la presi\u00f3n se increment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a3599c77531a3769780561da7bb2de6b\">&nbsp;&nbsp; Alfonso hab\u00eda ocultado a Rosa las amenazas que ya hab\u00eda recibido. Por eso, ella no sospech\u00f3 nada, cuando ese martes en la ma\u00f1ana, su esposo dijo que ten\u00eda que viajar a Florencia para traer unos abonos. Ese d\u00eda Alfonso no volvi\u00f3 a la casa. Rosa fue a averiguar al pueblo y le aseguraron que \u00e9l s\u00ed hab\u00eda tomado el bus ese ma\u00f1ana rumbo a Florencia. Hasta el otro d\u00eda vino Carlos, uno de los hermanos de Alfonso con la informaci\u00f3n que llegando a Morelia miembros del Frente Sur Andaqu\u00edes hab\u00edan detenido el bus y procedieron a retener a cinco personas, entre ellas, Alfonso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f208db96193d058a20d59d766b68f9d8\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fue una semana de angustia, buscando con ayuda de familiares en los Centros m\u00e9dicos de Florencia y pueblos vecinos, en las c\u00e1rceles, nadie daba raz\u00f3n. Carlos consigui\u00f3 hablar con un comandante paramilitar, quien neg\u00f3 que ellos lo tuvieran detenido. Pas\u00f3 un mes y no hab\u00eda ninguna noticia del paradero de Alfonso. Los que s\u00ed llegaron una ma\u00f1ana, fueron tres integrantes de las autodefensas y directamente le dijeron a Rosa que ten\u00eda que desocupar la finca; que ellos la necesitaban, que le daban tres d\u00edas, o si no, se atuviera a las consecuencias. Rosa llor\u00f3, los insult\u00f3; pero, termin\u00f3 calm\u00e1ndose por miedo a que le hicieran algo a los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-77f2ff87467643f0d5ba7392de767b46\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rosa, Esperanza y sus hermanos estuvieron unos d\u00edas en Florencia donde un familiar, y luego de dos meses Rosa decidi\u00f3 viajar a Soacha donde su hermana Clara. Ella ten\u00eda un negocio de comida, y le dijo, que pod\u00eda trabajar con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ffb45a9511608b76560572bc07dc9522\">&nbsp;&nbsp; As\u00ed fue Esperanza, tuviste que dejar la tierra donde naciste, a punto de cumplir un a\u00f1o de vida. Sin que tu pap\u00e1 Alfonso te acompa\u00f1ara a crecer, jugara contigo, te amara. Siempre alimentado ese recuerdo, s\u00f3lo con lo que te contara tu mam\u00e1. Todos, a\u00fan con el anhelo de que alg\u00fan d\u00eda, \u00e9l apareciera. Luego de tantos a\u00f1os, por lo menos, quisieran que apareciera su cuerpo, que pudieran hacerle un entierro digno y visitar su tumba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c55a62d87f36435221467f5d2945f7c\">&nbsp;&nbsp; Te acompa\u00f1\u00e9 hasta Medicina Legal. No ten\u00eda forma de comunicarme con tus familiares. Esper\u00e9 hasta el amanecer. Ella al ver que no llegabas, te busc\u00f3 por todas partes, hasta que una de tus amigas le inform\u00f3 que no quer\u00eda preocuparla; pero, podr\u00edas estar entre las v\u00edctimas. Cuando entr\u00f3 al recinto y dijo tu nombre, supe que era Rosa, tu mam\u00e1. Escuch\u00e9 que preguntaba por Esperanza L\u00f3pez y comprob\u00e9 que era tu nombre real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c791f8ed3fdbf6dca9c9da38b3577da\">&nbsp;&nbsp; Nos abrazamos con tu mam\u00e1. No pregunt\u00f3 c\u00f3mo te hab\u00eda conocido. Por ella supe que trabajabas de d\u00eda en un Centro de llamadas, y en la noche estudiabas Gesti\u00f3n documental en el SENA, pero quer\u00edas ser periodista. Ese d\u00eda no hubo clase y tuviste que caminar porque no funcionaba Transmilenio. Al llegar a los disturbios, te encontraste con unas amigas y comenzaste a grabar con tu celular. Los polic\u00edas te sujetaron, mientras todos les gritaban que te soltar\u00e1n, que no hab\u00eda motivo para detenerte. No import\u00f3, te llevaron a rastras. Nadie supo en qu\u00e9 momento te dispararon. Muy probablemente, te opusiste a que te arrebataran el celular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-643214da85507ba52d4065ca23e0469c\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy se cumple un a\u00f1o de tu partida. He venido al lugar donde te encontr\u00e9. Traigo una vela y luego de encenderla, te comento que tu memoria sigue viva.&nbsp; Que tu vida tuvo un sentido y eres un ejemplo a seguir por otros j\u00f3venes. No dejaremos que tu muerte quede en la impunidad. Te cuento que la conciencia popular ha crecido y se ha multiplicado en muchas ciudades. Esperanza sigues viva, tu cuerpo no est\u00e1 aqu\u00ed, pero tu memoria nos inspira a seguir viviendo y luchando.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>   Esperanza, no ten\u00edas recuerdos de tu pap\u00e1 Alfonso. Apenas ibas a cumplir un a\u00f1o cuando tu mam\u00e1 Rosa y tus hermanos tuvieron que huir, desplazados de Puerto Torres<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":28304,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,134],"tags":[],"class_list":["post-28302","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-carrusel","category-colombia","category-nueva-cultura"],"blocksy_meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28302"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28302\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29072,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28302\/revisions\/29072"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28304"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}