{"id":29186,"date":"2026-05-06T08:30:00","date_gmt":"2026-05-06T13:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=29186"},"modified":"2026-05-06T00:53:53","modified_gmt":"2026-05-06T05:53:53","slug":"tierra-para-quien-la-trabaja-la-lucha-campesina-avanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=29186","title":{"rendered":"Tierra para quien la trabaja: la lucha campesina avanza"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-vivid-red-color has-alpha-channel-opacity has-vivid-red-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8d01b4c26934c34bcd8de9f06397be9a\">por: Laura Guti\u00e9rrez <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"422\" src=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/imagen-1-1024x422.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-29189\" srcset=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/imagen-1-1024x422.png 1024w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/imagen-1-300x124.png 300w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/imagen-1-768x317.png 768w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/imagen-1.png 1048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a30beac704662d474923702636cf74b5\">El campesino colombiano pide tierra. La ha pedido durante dos siglos. La ha esperado en promesas, en discursos, en elecciones. La ha buscado en leyes que nunca se cumplen, en la sofocante burocracia. Los desplazados por el paramilitarismo a\u00fan sue\u00f1an con volver. Los que sobreviven en minifundios apenas logran comer. Los que han trabajado toda una vida en tierra ajena. Y muchos ya ni siquiera esperan para s\u00ed, esperan que, al menos, sus hijos la tengan, porque saben que la vida no alcanza para ver la tierra llegar, porque la reforma agraria en Colombia avanza a cuenta gotas: un gotero con el agujero tan fino\u2026 y tan taponado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e897f77a4209f864e8a7ab57ffe8e1c8\">El problema de la tierra en Colombia no es coyuntural, es estructural, una estructura agraria profundamente desigual. El latifundio \u2014maldita herencia colonial\u2014 nunca fue destruido, las tierras repartidas por la corona espa\u00f1ola, muchas veces con t\u00edtulos que se remontan al siglo XIX o antes, siguen hoy concentradas en manos de una minor\u00eda. La Rep\u00fablica no corrigi\u00f3 esa injusticia, la consolid\u00f3, y en el siglo XX esa estructura se articul\u00f3 con los intereses del capital internacional, subordinando el campo colombiano a las necesidades del mercado externo: caf\u00e9, banano, palma, coca, aguacate. El campesino produce, pero no decide, no tiene tierra, no tiene libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-601c6b1c1e0246117ff73807bae0ec85\">\u00bfCu\u00e1ntos gobiernos ha visto pasar, con el sol a cuestas? Gobiernos de todos los colores han prometido reforma agraria. Desde Alfonso L\u00f3pez Pumarejo en 1936, cuando se habl\u00f3 por primera vez en la Rep\u00fablica de reforma agraria, hasta hoy han pasado casi cien a\u00f1os\u2026 y todo sigue en lo mismo. Noventa a\u00f1os de leyes, noventa a\u00f1os de contrarreformas, noventa a\u00f1os de promesas, y entre tantas leyes, la sangre. Porque mientras en el papel se hablaba de reforma, en la realidad se consolidaba el despojo. En los a\u00f1os noventa, el paramilitarismo arras\u00f3 territorios enteros, expuls\u00f3 comunidades y abri\u00f3 paso a grandes proyectos agroindustriales: palma africana, esmeralda, econom\u00edas al servicio del imperialismo. El gobierno de Juan Manuel Santos promulg\u00f3 la ley de v\u00edctimas y pact\u00f3 la llamada Reforma Rural Integral en los acuerdos de capitulaci\u00f3n con las FARC-EP, y m\u00e1s recientemente el gobierno de Gustavo Petro afirm\u00f3 que no hac\u00eda falta nuevas leyes de reforma agraria sino cumplir las existentes, y as\u00ed puso la reforma agraria en el centro de su discurso. Pero la vida campesina muestra otra cosa: la reforma agraria en Colombia sigue siendo m\u00e1s discurso que transformaci\u00f3n real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5da9834229ec17b8b4ffa87c8e0baf5f\">El gobierno actual reporta en grandes titulares m\u00e1s de 1,8 millones de hect\u00e1reas de reforma agraria, los supuestos grandes avances de la reforma agraria, pero el dato clave de esa cifra es que m\u00e1s de 1,6 millones corresponden a formalizaci\u00f3n, no a tierra nueva. Es decir, no se est\u00e1 repartiendo la tierra, se est\u00e1 legalizando lo que ya exist\u00eda, la que el campesino ya se hab\u00eda ganado con d\u00e9cadas de trabajarla. Pero con la formalizaci\u00f3n llegan las \u201cbondades\u201d. La primera se hizo evidente en el paro campesino por aval\u00faos catastrales: el campesino ahora tiene t\u00edtulo, y con \u00e9l tambi\u00e9n una nueva obligaci\u00f3n: pagar. Pagar predial, pagar sobre aval\u00faos que no reflejan su vida ni el estado de abandono de las v\u00edas o su producci\u00f3n, sino el precio del mercado. Miles de familias rurales recibieron facturas que duplicaban, triplicaban e incluso multiplicaban hasta por 80 veces el impuesto predial. No fue un error t\u00e9cnico, fue el choque entre el valor que el Estado le asigna a la tierra y la capacidad real de quien la trabaja. Y, por supuesto, la mayor \u201cbondad\u201d: el acceso al cr\u00e9dito. Ahora el campesino formalizado puede endeudarse, puede hipotecar su tierra, puede entrar al sistema financiero, puede tambi\u00e9n perderlo todo. Porque el cr\u00e9dito no llega como liberaci\u00f3n sino como una nueva forma de sujeci\u00f3n. Como lo muestran distintos estudios sobre la financiarizaci\u00f3n rural, el campesino no accede al cr\u00e9dito en condiciones de igualdad, sino desde una posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n estructural, donde la deuda se convierte en mecanismo de control y despojo. Si el invierno da\u00f1a su cultivo, como ocurre c\u00edclicamente con el fen\u00f3meno de La Ni\u00f1a ante la inveros\u00edmil pasividad del Estado, si el mercado \u2014ese mismo que nunca controla\u2014 lo arruina, la deuda sigue ah\u00ed, y con ella la posibilidad de perder la tierra en pocos a\u00f1os. As\u00ed ha ocurrido hist\u00f3ricamente, as\u00ed vuelve a ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d63a5299b64240323ecb927a245f47c0\">Y aun as\u00ed, se dice: bueno, pero la tierra que s\u00ed se entrega, por lo menos es algo. Se escucha decir a algunos. Que al menos se est\u00e1n haciendo grandes ceremonias, no por casualidad en los municipios con mayor conflicto por la tierra. All\u00ed convocan al campesinado, all\u00ed lo re\u00fanen, all\u00ed lo hacen mirar c\u00f3mo entregan t\u00edtulos a unas cuantas decenas de familias mientras cientos esperan. 700.000 hect\u00e1reas corresponder\u00edan a tierra nueva, no formalizada, proveniente del fondo de tierras. Una cifra que raya con la crueldad cuando se la compara con la realidad hist\u00f3rica, porque cerca de 6,6 millones de hect\u00e1reas han sido despojadas al campesinado en el \u00faltimo medio siglo. Es decir, lo entregado no alcanza ni siquiera a cubrir el 10% de lo despojado, ni hablar de la deuda hist\u00f3rica con el campesinado y la redistribuci\u00f3n de la propiedad. No repara, no compensa, no transforma, no toca el r\u00e9gimen heredado de la colonia sobre el cual se ha sostenido la explotaci\u00f3n del campesino. Para lo que alcanza, a duras penas, es para administrar la espera, dosificar la esperanza, contener por momentos la desesperaci\u00f3n que empuja al campesinado a hacer lo que hist\u00f3ricamente ha tenido que hacer: ocupar la tierra. Porque en el fondo sabe muy bien que la tierra no llega por la ley, porque el Estado, desde la colonia, ha estado del lado de los terratenientes. La tierra llega por la lucha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2861f03e18f646c90af16788d1ba9bec\">Y entonces vienen los titulares de la prensa \u201cimparcial\u201d: Nueve personas capturadas en flagrancia tras nueva invasi\u00f3n de predios en Puerto Boyac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5cd8070962b5215976dbb3b51896db0f\">Intento de toma ilegal de hacienda en Jamund\u00ed por disidencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5530d5feeced6620fb300ed07f06fa3b\">Robo de tierra en Soledad, Atl\u00e1ntico: mafias expanden su control con enga\u00f1os y presi\u00f3n.<br>Autoridades desalojan ocupaci\u00f3n ilegal en Golondrinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b228550a4968690c9f87d71f6798e3ca\">Invasi\u00f3n a fincas ganaderas en Guachucal, Nari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d422936832db1d4656d677546591d6aa\">Otro titular no logra esconder su odio: \u00a1Vuelve y juega! Cabildo ind\u00edgena invade finca ganadera en Nari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1e275c805f95ee8dac0bd45e77c64bb5\">Invasi\u00f3n de tierras en Galeras, Sucre.<br>400 familias ocupan predio en Hobo, Huila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4397a71c65a9d5508d5a9f3dc7444e8d\">Los invasores, los indios, los pobres, los que buscan sobrevivir y trabajar su sustento, son se\u00f1alados y castigados. Ahora s\u00ed no son los que nos traen la papa a la mesa. Mientras tanto, los respetados due\u00f1os \u2014paramilitares reciclados, narcotraficantes, grandes ganaderos, gran capital\u2014 mantienen su dominio, protegidos por el peso de la ley, que siempre ha estado de su lado. Estos son titulares de luchas campesinas solo en el \u00faltimo mes, solo algunas de las luchas del campesino que pasan con indiferencia en el campo colombiano. Solo reciben atenci\u00f3n en la forma del odio contra quienes osan atentar contra la propiedad privada de los respetados due\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7841405ee149d63eceba4d858c99404f\">Todo el peso de la ley contra esos ocupadores, invasores, ocupantes ilegales. Debe tener paciencia, fe en el Estado, poner la otra mejilla, pactar una reforma agraria con Lafuri, la cabeza de los ganaderos, la representaci\u00f3n en carne viva de la clase terrateniente. El campesino debe pactar con ellos. Porque el campesino debe confiar que, por obra de Dios, los terratenientes ahora s\u00ed quieren entregar la tierra pac\u00edficamente, el Estado ahora s\u00ed va a cumplir. Porque as\u00ed lo dijo el se\u00f1or rey, le dec\u00edan a los campesinos siervos en la Edad Media; hoy lo dicen todos los tinterillos de la Agencia Nacional de Tierras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-857921381462c0deacc708e9e1e0e898\">Y ahora aparece, una vez m\u00e1s, la anunciada \u201crevoluci\u00f3n agraria\u201d, esta vez en la voz de Iv\u00e1n Cepeda. Protecci\u00f3n al campesinado, acceso a agua y v\u00edas, redistribuci\u00f3n de tierras, cr\u00e9ditos, jurisdicci\u00f3n agraria: el programa vuelve a enumerarse con prolijidad. Nada que no haya sido ensayado antes, nada que no haya fracasado antes. Y, como siempre, todo habr\u00eda de resolverse en un gran di\u00e1logo nacional con los grandes propietarios. Una revoluci\u00f3n sin conflicto, sin lucha, sin ruptura, sin tocar intereses de fondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2de693351d1df607772c7193f350468f\">La consigna \u201cTierra para quien la trabaja\u201d sigue m\u00e1s vigente que nunca; sigue en el m\u00e1s profundo anhelo del campesinado, en la monta\u00f1a, se adentra en la Amazon\u00eda, se refleja en cada predio ocupado, en cada sembrado defendido. La toma de tierra es justa: es la leg\u00edtima reivindicaci\u00f3n del campesino, pero no solo suya; es de toda la naci\u00f3n. Porque destruir el latifundio es la base sobre la cual el pa\u00eds puede recuperar su soberan\u00eda nacional. Mientras la ley y los discursos prometen, mientras los titulares criminalizan, la lucha por la tierra contin\u00faa hablando por s\u00ed misma: hay que saberla escuchar y defender.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La consigna \u201cTierra para quien la trabaja\u201d sigue m\u00e1s vigente que nunca; sigue en el m\u00e1s profundo anhelo del campesinado, en la monta\u00f1a, se adentra en la Amazon\u00eda, se refleja en cada predio ocupado, en cada sembrado defendido. La toma de tierra es justa: es la leg\u00edtima reivindicaci\u00f3n del campesino, pero no solo suya; es de toda la naci\u00f3n. Porque destruir el latifundio es la base sobre la cual el pa\u00eds puede recuperar su soberan\u00eda nacional. 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