{"id":29872,"date":"2026-10-30T09:21:00","date_gmt":"2026-10-30T14:21:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=29872"},"modified":"2026-10-29T12:23:07","modified_gmt":"2026-10-29T17:23:07","slug":"india-guerra-contra-el-pueblo-resistencia-y-lucha-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/?p=29872","title":{"rendered":"India: guerra contra el pueblo, resistencia y lucha popular"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-vivid-red-color has-alpha-channel-opacity has-vivid-red-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">por Laura Guti\u00e9rrez<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/madonar-protest-1200x675-1-1024x576.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29873\" style=\"width:923px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/madonar-protest-1200x675-1-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/madonar-protest-1200x675-1-300x169.jpeg 300w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/madonar-protest-1200x675-1-768x432.jpeg 768w, https:\/\/nuevademocracia.com.co\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/madonar-protest-1200x675-1.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Habitantes de Madhonar en el lugar de la protesta ante el equipo de investigaci\u00f3n de los hechos. Fuente: Citizens Report (2024).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">La India es uno de los pa\u00edses m\u00e1s poblados del mundo, con aproximadamente 1.450 millones de habitantes, y alberga una extraordinaria diversidad de pueblos, lenguas, religiones y tradiciones culturales. Su territorio contiene importantes reservas de carb\u00f3n, hierro, bauxita y otros minerales estrat\u00e9gicos, adem\u00e1s de extensas zonas agr\u00edcolas y forestales. El pa\u00eds dispone, asimismo, de una considerable capacidad cient\u00edfica y t\u00e9cnica, con millones de trabajadores vinculados a la ingenier\u00eda y la inform\u00e1tica. Su participaci\u00f3n en las cadenas internacionales de producci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha reforzado su importancia para las grandes potencias econ\u00f3micas. Sin embargo, detr\u00e1s de esta imagen de crecimiento y modernizaci\u00f3n persisten profundas desigualdades sociales. La expansi\u00f3n de las grandes empresas ha profundizado la precariedad de millones de trabajadores y campesinos, mientras numerosas comunidades ind\u00edgenas y campesinas afrontan la p\u00e9rdida de sus tierras, la destrucci\u00f3n de sus medios de subsistencia y la imposici\u00f3n de proyectos de extracci\u00f3n de recursos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Durante m\u00e1s de medio siglo ha habido una guerra interna en la India, vinculada, en particular, a la actividad de las guerrillas naxalitas, dirigidas por el Partido Comunista de la India (Mao\u00edsta). El movimiento naxalita tom\u00f3 su nombre del levantamiento campesino de Naxalbari, ocurrido en 1967 en Bengala Occidental. La movilizaci\u00f3n, vinculada a luchas agrarias y a una corriente revolucionaria de orientaci\u00f3n mao\u00edsta, marc\u00f3 el comienzo de una tradici\u00f3n insurgente que posteriormente se extendi\u00f3 a distintas regiones del pa\u00eds. En 2004, el Partido Comunista de la India (Mao\u00edsta) se constituy\u00f3 mediante la unificaci\u00f3n de organizaciones anteriores, consolidando una de las principales estructuras insurgentes del pa\u00eds, que dice luchar por una Revoluci\u00f3n de Nueva Democracia que barra con la dominaci\u00f3n imperialista, el feudalismo y el capitalismo burocr\u00e1tico en la India.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">En 2009 comenz\u00f3 la ofensiva conocida como Operaci\u00f3n Green Hunt, dirigida contra la insurgencia mao\u00edsta en varios estados. De los 6.500 agentes especiales de polic\u00eda (SPO, por sus siglas en ingl\u00e9s) activos en Chhattisgarh \u2014zona de fuerte presencia guerrillera y tambi\u00e9n de comunidades ind\u00edgenas adivasi\u2014, se pas\u00f3 al despliegue de 50.000 efectivos paramilitares en los estados clave de Jharkhand, Chhattisgarh, Bihar, Orissa y Bengala Occidental. Esta arremetida del Estado marc\u00f3 un aumento desmedido de las masacres, los falsos positivos, la quema de las casas de la poblaci\u00f3n, las violaciones de mujeres, las violaciones de los derechos humanos y el desplazamiento forzado. Entre 2009 y 2013, seg\u00fan el South Asia Terrorism Portal (SATP), fueron asesinados 1.597 civiles y 1.038 \u00abmao\u00edstas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">La Operaci\u00f3n Kagaar, iniciada en enero de 2024, represent\u00f3 una nueva intensificaci\u00f3n de esta estrategia. El Gobierno plante\u00f3 la eliminaci\u00f3n de la insurgencia como un objetivo con un plazo definido, fijado para el 31 de marzo de 2026. Al fracasar en su intento de eliminar la guerrilla, lo que hizo fue agudizar el genocidio, reforzando la estrategia de violencia paramilitar con bombardeos a\u00e9reos. Kagaar busc\u00f3 la eliminaci\u00f3n de toda resistencia democr\u00e1tica y constitucional en Bastar, junto con la resistencia armada. De hecho, organizaciones democr\u00e1ticas y de derechos humanos la denominan una campa\u00f1a genocida del Estado indio contra la propia existencia de las poblaciones adivasi (pueblos ind\u00edgenas de la India).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">Una de las dimensiones m\u00e1s graves de la Operaci\u00f3n Kagaar son las denuncias sobre muertes de civiles presentadas oficialmente como bajas de la insurgencia, as\u00ed como las acusaciones de uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y obst\u00e1culos a las investigaciones independientes. Bela Bhatia, investigadora de casos de violencia en Bastar y defensora de los derechos humanos, relat\u00f3 que, desde comienzos de 2024, aument\u00f3 notablemente la frecuencia de los llamados enfrentamientos armados. Seg\u00fan su testimonio, algunos de ellos ser\u00edan falsos enfrentamientos en los que civiles habr\u00edan sido asesinados y presentados posteriormente como mao\u00edstas muertos en combate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, existen numerosos casos de bombardeos a\u00e9reos indiscriminados, denunciados ante las Naciones Unidas, que han provocado muertes de civiles. Uno de los casos m\u00e1s brutales ha sido el asesinato de una ni\u00f1a de un a\u00f1o mediante un bombardeo a\u00e9reo. Seg\u00fan Moolvasi Bachao Morchha, se emplearon lanzacohetes y bombas lanzadas por drones en zonas forestales de Palaguda, Ittaguda, Jilorgada, Gommaguda y Kanchal, donde en abril de 2024 se denunciaron m\u00e1s de 30 explosiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">Tras la fachada de la guerra contrainsurgente, se impuls\u00f3 la imposici\u00f3n de proyectos mineros en las zonas de conflicto. Las regiones forestales del centro y el este de la India contienen yacimientos de carb\u00f3n, hierro y bauxita, entre otros recursos utilizados por la industria sider\u00fargica, la producci\u00f3n de aluminio y diversos sectores manufactureros. Ya en 2010, una estimaci\u00f3n oficial indicaba que hasta 400.000 personas hab\u00edan sido desplazadas desde el comienzo del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica industrial de Chhattisgarh para el per\u00edodo 2024-2030 contempla inversiones en Bastar por valor de 52.000 millones de rupias, de las cuales m\u00e1s del 80 % estar\u00eda destinado a proyectos mineros vinculados a la empresa estatal NMDC. Mediante la represi\u00f3n violenta de la resistencia de las comunidades, se abri\u00f3 por primera vez el acceso a empresas privadas para explotar recursos minerales en las colinas de Bailadila. Tras la m\u00e1scara de la guerra contrainsurgente, el Estado se opone armada y violentamente a toda oposici\u00f3n a los proyectos mineros. Por ejemplo, en 2024, el Gobierno de Chhattisgarh prohibi\u00f3 el Moolwasi Bachao Manch, un movimiento que se hab\u00eda organizado p\u00fablicamente para defender los derechos de las comunidades locales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9\">La India y la estrategia estadounidense en el Indo-Pac\u00edfico<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">El Estado fascista y las clases dominantes locales de la India impulsaron estas campa\u00f1as de guerra contra el pueblo bajo el impulso y el auspicio del imperialismo estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Desde la administraci\u00f3n de Barack Obama, Washington ha puesto un mayor \u00e9nfasis en el Indo-Pac\u00edfico, una regi\u00f3n decisiva para el comercio internacional, las rutas mar\u00edtimas, las cadenas de suministro y la competencia interimperialista entre grandes potencias. La India ha cobrado una creciente importancia estrat\u00e9gica para Estados Unidos como fuente de mano de obra destinada a reemplazar la mano de obra barata china en las grandes empresas tecnol\u00f3gicas de explotaci\u00f3n; como poblaci\u00f3n demogr\u00e1ficamente disponible para las guerras del imperialismo en la regi\u00f3n; y como apoyo para reforzar los ej\u00e9rcitos mercenarios que participan en las guerras interimperialistas y en el control de los pa\u00edses oprimidos de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el Departamento de Estado estadounidense, el comercio de defensa entre Estados Unidos y la India pas\u00f3 de pr\u00e1cticamente cero en 2008 a m\u00e1s de 20.000 millones de d\u00f3lares en 2020. El comercio militar es casi unilateral: la India realiza adquisiciones de helic\u00f3pteros Apache y MH-60R, aviones de transporte militar y sistemas de vigilancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">El programa International Military Education and Training (IMET) anunci\u00f3 que, desde 2003, la India recib\u00eda al menos un mill\u00f3n de d\u00f3lares anuales en financiaci\u00f3n. El programa permite formar a militares extranjeros, desarrollar relaciones entre mandos y mejorar la interoperabilidad con las fuerzas estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">Paralelamente, se han celebrado numerosos acuerdos que facilitan la cooperaci\u00f3n log\u00edstica, las comunicaciones militares, el intercambio de informaci\u00f3n y los ejercicios conjuntos de Estados Unidos en la India. Entre sus instrumentos se encuentran el Acuerdo de Intercambio Log\u00edstico (LEMOA) y el Acuerdo de Compatibilidad y Seguridad de las Comunicaciones (COMCASA).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Mientras se profundiza esta cooperaci\u00f3n estrat\u00e9gica y militar, crecen tambi\u00e9n la resistencia popular y la inconformidad social. En los \u00faltimos meses, miles de j\u00f3venes se han lanzado a las calles de las principales ciudades de la India, movilizados por el movimiento conocido como \u00abCucarachas\u00bb. Sus protestas, vinculadas a denuncias de corrupci\u00f3n, irregularidades en los ex\u00e1menes de admisi\u00f3n a las universidades y cuestionamientos al sistema electoral, expresan tambi\u00e9n un profundo descontento social. Este movimiento es la expresi\u00f3n de una olla a presi\u00f3n en la que se acumulan las contradicciones de una sociedad marcada por las desigualdades, la precariedad y la falta de perspectivas para amplios sectores de la juventud. Las contradicciones que atraviesan el campo, donde las comunidades adivasi y campesinas enfrentan el despojo territorial, la expansi\u00f3n minera y la violencia estatal, tambi\u00e9n se manifiestan en las ciudades, donde millones de trabajadores y j\u00f3venes padecen la inseguridad econ\u00f3mica y las limitaciones de un modelo de desarrollo que beneficia solo a una \u00ednfima minor\u00eda de grandes burgueses, terratenientes e imperialistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">La respuesta estatal a las protestas evidencia, adem\u00e1s, la amplitud de la represi\u00f3n contra quienes cuestionan las pol\u00edticas gubernamentales. Las protestas de la juventud han sido reprimidas brutalmente y los derechos democr\u00e1ticos m\u00e1s b\u00e1sicos, como los derechos de asociaci\u00f3n y de reuni\u00f3n, han sido negados. Seg\u00fan Amnist\u00eda Internacional, durante las protestas de julio se documentaron actuaciones policiales que vulneraron los est\u00e1ndares internacionales sobre el uso de la fuerza. El 10 de octubre, las autoridades detuvieron a miles de personas en Nueva Delhi para impedir una nueva manifestaci\u00f3n del movimiento. Human Rights Watch denunci\u00f3 detenciones arbitrarias, agresiones contra manifestantes, restricciones a la circulaci\u00f3n y suspensi\u00f3n de servicios de internet m\u00f3vil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">As\u00ed, la represi\u00f3n contra la juventud urbana y la violencia ejercida contra las comunidades ind\u00edgenas y campesinas en las zonas rurales forman parte de un escenario m\u00e1s amplio de guerra contra el pueblo. En el contexto de la creciente cooperaci\u00f3n estrat\u00e9gica y militar entre la India y Estados Unidos, las pol\u00edticas de seguridad, la expansi\u00f3n de los proyectos extractivos y la competencia entre grandes potencias se imponen sobre el pueblo en busca de su \u00abpacificaci\u00f3n\u00bb a sangre y fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">En esta perspectiva se inscribe la campa\u00f1a de la Liga Antiimperialista Internacional (AIL), que llama a fortalecer la solidaridad revolucionaria internacional con el pueblo de la India. Difundir esta iniciativa, denunciar la violencia ejercida contra las comunidades y contribuir a dar visibilidad a sus luchas son formas concretas de expresar la solidaridad internacionalista frente al imperialismo y la represi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\"><strong>Fortalezcamos la solidaridad revolucionaria internacional con el pueblo de la India.<\/strong> <strong>M\u00e1s informaci\u00f3n:<\/strong> <a href=\"https:\/\/ail-red.com\/\">https:\/\/ail-red.com\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed, la represi\u00f3n contra la juventud urbana y la violencia ejercida contra las comunidades ind\u00edgenas y campesinas en las zonas rurales forman parte de un escenario m\u00e1s amplio de guerra contra el pueblo. 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