
A casi un mes de cumplirse los 60 años de la caída en combate del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, su vigencia permanece viva en la memoria del pueblo, desafiando a las elites que negaron su sepultura digna. El hallazgo del cuerpo del cura guerrillero, nos muestra una realidad que ha marcado profundamente la historia del país.
El pasado 22 de enero, el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional (ELN), informó sobre el hallazgo del cuerpo del sacerdote y sociólogo Camilo Torres. En el comunicado afirman la autenticidad del cuerpo y la necesidad de que sus restos sean respetados y depositados en el campus de la Universidad Nacional, recordando su legado como el fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad.
Al día siguiente, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) por medio de una rueda de prensa, confirmó la presunta localización del cuerpo de Camilo Torres. La UBPD expresó que la solicitud de búsqueda de los restos de Camilo Torres, fue recibida por la entidad desde 2019 y que la investigación había logrado importantes avances en los últimos años que llevaron a este presunto hallazgo. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia confirmó ese mismo día, que trabajaba con la UBPD para establecer si las muestras óseas obtenidas corresponden a Camilo Torres, aunque de igual forma aclaró que no tienen en su custodia el cuerpo.
Las doctrinas contrainsurgentes del Ejército al servicio de las élites.
Desde la caída de Camilo Torres en combate, las fuerzas armadas estatales se negaron a entregar su cuerpo para recibir una sepultura digna. Como el caso de Camilo, esta táctica ha sido manejada por las fuerzas armadas, amparándose en el manual FM 31-73, que prioriza “medidas psicológicas”, para contrarrestar la insurgencia. Dentro de estas tácticas se contempla el evitar imágenes de mártires que fomenten el reclutamiento u ocultar victorias enemigas.
Estas prácticas querían evitar glorificar figuras insurgentes mediante entierros públicos o exhibición de cuerpos. El Ejército registraba los cuerpos como “NN” (no identificados), para de esta forma evitar propaganda o peregrinajes.
Alrededor de 99.235 personas desaparecidas podrían estar en fosas comunes como NN, según la UBPD en 2023. Se han registrado 5.307 fosas comunes, cementerios ilegales y sitios forenses en los 32 departamentos del país. Se estima que decenas de miles de cuerpos NN reposan en fosas comunes según denuncias y exhumaciones, de los cuales tan solo se han recuperado un 7-10%, según el Grupo Interno de Trabajo de Exhumaciones de la Fiscalía en 2015.
El general Álvaro Valencia Tovar, siguiendo la doctrina militar contrainsurgente y justificándose en una carta de Fernando Torres (hermano de Camilo) quien, ajeno a las ideas de lucha, pidió que el cuerpo no fuese usado en manifestaciones públicas, decidió ocultar el cuerpo, al considerar que la imagen de Camilo Torres no debía ser motivo de propaganda, homenajes o idealización de sus motivaciones insurgentes.
Las clases dominantes, conscientes de lo que significa Camilo para la lucha popular y revolucionaria colombiana, impidiendo su entierro y homenajes, trataron de evitar que el pueblo siguiera su ejemplo y legado, sin embargo fracasaron en ello.
La vigencia de Camilo Torres.
Las lecciones y análisis de Camilo Torres perduran en la memoria del pueblo, y son vigentes en la actualidad del país. Distintos grupos y sectores de la política colombiana han reivindicado a Camilo en la actualidad, por lo que su imagen y su compromiso por la unidad del pueblo, permanecen aún hoy.
El posible hallazgo del cuerpo de Camilo, ha sido motivo de revuelo a nivel nacional. Es un hecho importante que revive en la memoria colectiva, el camino de lucha elegido por el sacerdote y sociólogo, quien decidió tomar las armas para enfrentar la miseria y opresión a que es sometido el pueblo trabajador. Pero también, surgen discusiones en torno a cómo ha evolucionado la imagen de Camilo a través del tiempo y cómo es reivindicado su legado por distintos sectores de la política nacional. Por ejemplo, Gustavo Petro, utiliza la imagen de Camilo, una y otra vez, para promover la conciliación entre clases y la pacificación, tanto de la insurgencia como de la lucha popular. Mientras que, contrario a ello, diversas organizaciones populares, siguen levantando la imagen y legado de Camilo, llamando a la lucha popular, independiente y combativa por los derechos del pueblo y la revolución.
Son muchas las organizaciones y personas, que persisten reivindicando a Camilo Torres y su práctica, como un ejemplo de unidad popular, asumiendo la tarea vigente de un Frente Unido que agrupe a los obreros, campesinos y demás sectores populares. Que una a los oprimidos contra los opresores y así avance el movimiento revolucionario en nuestro país. Camilo Torres es un ejemplo de lucha, que aunque hayan tratado de censurar y de borrar de la memoria, se mantiene inexorable en la lucha por la liberación de las clases oprimidas por el imperialismo y las clases dominantes lacayas y vendepatrias.
