El ELN desbarata el Plan “Paz Total” y expone la fragilidad del viejo Estado colombiano en las ciudades como en el campo


La versatilidad guerrillera quedó reafirmada a finales de febrero, cuando audaces ataques con drones cargados de explosivos alcanzaron bases militares estratégicas.


Por Redacción A Nova Democracia


Combatientes del ELN. Foto: Luiz Robayo/AFP/Reproducción.

La eficiencia de la inteligencia guerrillera es tal que el propio exfiscal general, Francisco Barbosa, y el general retirado Eduardo Zapateiro se convirtieron en objetivos de planes de “alto impacto2. Informes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) sugieren que el ELN coordinó reuniones para entrenar a francotiradores y realizar movimientos de armas, creando una cortina de humo que dejó a los organismos de represión en estado de máxima alerta. La paranoia entre los funcionarios del Gobierno es evidente, con investigadores del CTI y fiscales investigándose mutuamente, acusados de filtrar datos confidenciales a la guerrilla, lo que pone de manifiesto la crisis de descomposición del viejo Estado colombiano.

Para intentar contener el avance de la guerrilla, las fuerzas de represión han movilizado la Operación “Espejo” en los departamentos de Nariño y Putumayo. Con más de 20 mil hombres y el apoyo explícito del imperialismo yanqui y de la Administración para el Control de Drogas (DEA, departamento federal yanqui para intervenir en los países semicoloniales), esta ofensiva se vende como lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, la guerrilla denuncia que esto no es más que una pieza más del tablero transnacional para garantizar el control yanqui sobre la frontera con Ecuador.