En la madrugada de este 4 de febrero, cuando no habían pasado ni 24 horas desde la reunión entre Petro y Trump, el presidente de Colombia ordenó un bombardeo contra la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN.
Según las fuerzas militares, esta operación conjunta entre ejército, policía y fuerza aérea, se basó en mes y medio de trabajos de inteligencia, que les permitieron dar con la ubicación de un campamento del Frente Nororiental del ELN entre los municipios de Tibú y el Tarra, en el Catatumbo, región selvática y montañosa en el departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela.

El bombardeo se realizó con la participación de aviones supertucano y Kfir, así como de helicópteros. Inmediatamente después del bombardeo, el ejército planeaba desembarcar tropas para cercar a los guerrilleros, pero según el comandante de las fuerzas militares, debido al mal tiempo, la entrada de tropas solo ocurrió 3 horas después del ataque aéreo. Luego se desenvolvieron varios combates en tierra entre las fuerzas insurgentes y el ejército que fue apoyado por lanzamientos de artillería. Petro, a través de un tuit, dio el parte final de esta operación: “siete miembros del ELN han muerto, un capturado y 12 fusiles han sido recuperados”.
Como también lo señaló el presidente colombiano en el mismo mensaje, este no fue el primer bombardeo realizado durante su gobierno; el número de estos ya llega a 14, intensificados en los últimos meses por la presión del gobierno de Estados Unidos para que Colombia entregue resultados en la “lucha contra el narcoterrorismo” y por la necesidad de mostrar, en tiempos de campaña electoral, que el gobierno puede velar por la “seguridad” de los de arriba.

Durante el gobierno de Duque, en tiempos de su candidatura presidencial, Petro había criticado la compra billonaria de aviones militares cuando el país estaba en crisis fiscal y tenía muchas necesidades sociales; en ese entonces también cuestionó los bombardeos ordenados por Duque contra las guerrillas. Durante sus dos primeros años de gobierno, Petro no realizó bombardeos a grupos armados ilegales aplicando su política de “Paz Total” y estableciendo “mesas de dialogo” con casi todos los grupos armados. En su tercer año, el gobierno cerró la compra de nuevos aviones para la fuerza aérea por más de $16 billones de pesos. Sin embargo, el crecimiento de los grupos armados y el poco o nulo avance de los diálogos, trajeron una andanada de críticas, tanto de los demás sectores de las clases dominantes, como de los mismos grupos armados que se quejaban de que el gobierno no cumplía nada de lo prometido. Hoy, los diálogos con los dos grupos guerrilleros más fuertes están rotos: el Estado Mayor Central (EMC) de las FARC y el ELN.
Esta política de “pacificación” viene desde los tiempos de Rojas Pinilla y se remonta hasta el proceso de paz de las FARC en 2016, durante el gobierno de Santos, proceso reciente cuyos resultados ejemplifican lo que significa la tal “pacificación”: desmovilización de la mayor parte de las FARC, curules en el congreso para algunos de sus líderes y asesinato de más de 400 guerrilleros reinsertados, sin cambiar ninguno de los problemas sociales y políticos que subyacen como causas del conflicto armado que por décadas ha vivido el país.
A medida que esta política iba haciéndose agua, debido a la negativa de algunas guerrillas a someterse sin nada a cambio, sin que el Estado realizara tan siquiera cambios sociales en los territorios en donde hacen presencia, los diálogos comenzaron a romperse y el ejército intensificó la ofensiva contra las guerrillas que no estaban dispuestas a negociar bajo estas condiciones. En 2024, tres meses después de que el EMC de las FARC se apartara de la mesa de negociación, Petro realizó el primer bombardeo a campamentos de esta guerrilla y, en octubre lanzó la Misión Cauca, una operación de contrainsurgencia, con apoyo de Estados Unidos, para golpear esta misma estructura en el departamento del Cauca (El Plateado-Argelia). En enero de 2025, cuando ya llevaba meses suspendida la mesa de negociación con el ELN, las fuerzas militares lanzaron una vasta operación militar contra esta guerrilla en el Catatumbo, uno de sus bastiones históricos.
De los 14 bombardeos que ha lanzado este gobierno contra los grupos armados, la mayor parte (11) han sido contra el EMC de las FARC. El bombardeo del 4 de febrero es el segundo ataque aéreo que este gobierno ha realizado contra el ELN. El primero fue en junio de 2025 en Arauquita (Arauca). Los últimos bombardeos del año pasado, ya se circunscribían dentro de las acciones que una comisión secreta del gobierno de Petro, según El País, realizaba para complacer a los yanquis en busca de que les retiraran las sanciones impuestas (pérdida de la visa, incorporación a la lista Clinton) y por temor ante las amenazas que Trump había proferido, diciendo que “le sonaba” hacer una agresión militar como la de Venezuela también en Colombia.
Este 3 de febrero en la Casa Blanca, Petro le ratificó a Trump que “Colombia es el aliado número 1 de Estados Unidos para la lucha contra el narcoterrorismo” y llegó a un acuerdo con él para golpear a los grupos armados en Colombia, especialmente a las guerrillas, proponiéndole acciones militares conjuntas contra tres “objetivos de alto valor”: Pablitodel ELN, Mordisco del EMC y Chiquito Malo del Clan del Golfo.
En respuesta a esta última decisión, el Clan de Golfo, que avanzaba en negociaciones con el gobierno Petro y cuyos miembros estaban en tránsito hacia las zonas de concentración, en el departamento de Córdoba, decidió desde hace un par de días parar las negociaciones hasta aclarar este acuerdo de Petro con los yanquis. Sin embargo, a las pocas horas, el comisionado de paz salió a explicar que Chiquito Malo no tiene por qué preocuparse, pues las órdenes de captura contra él y otros 4 jefes de esta estructura están suspendidas.
Así, el acuerdo con los yanquis queda limitado a atacar a las guerrillas del ELN y el EMC, organizaciones que estuvieron en negociaciones con este gobierno, pero que se levantaron de la mesa porque, según ellas, el gobierno no cumple ni siquiera con lo que promete a las comunidades de las zonas donde ellas operan.
El lunes 2 de febrero, el gobierno envió una comisión para buscar reactivar los diálogos con el ELN y dos días después, el miércoles 4 de febrero, les bombardeó matando a 7 guerrilleros y dejando a varios heridos. Este gobierno, como el de Santos, habla de paz mientras hace la guerra, a diferencia del gobierno de Uribe, que hablaba de guerra y hacía la guerra. Era más fácil ver el carácter represivo y contrainsurgente, ayer bajo la Seguridad democrática, que hoy bajo la Seguridad humana, pero ambas son aplicación de la guerra contra el pueblo impuesta por el imperialismo yanqui en nombre de la “guerra contra las drogas”.
