por Colaborador Nueva Democracia
El pasado 7 de agosto fueron convocadas acciones de protesta en Colombia en contra de la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, un lacayo del imperialismo yanqui y verdugo del pueblo colombiano.
Los días previos a la movilización estuvieron marcados por una intensa campaña de pacifismo e inmovilismo de parte de la dirección de los partidos burgueses que conforman el Pacto Histórico, el partido del expresidente. A pesar de esto, el pueblo salió a las calles en Cali, Bogotá y Medellín. En Cali, se convocó una concentración en defensa del monumento de la Resistencia, escultura realizada por activistas y jóvenes combativos del Gran Levantamiento Popular que, algunos sectores de la ultraderecha han amenazado con derribar. En Bogotá se realizaron demostraciones artísticas y culturales en contra del nuevo presidente. En Medellín se realizó una movilización que contó con pancartas en contra del fascismo y la ultraderecha, se realizaron quemas de los rostros de De la Espriella junto con Trump y se realizaron muestras culturales.
Además, revolucionarios del Movimiento de Estudiantes al Servicio del Pueblo (MESP) y la Liga Antiimperialista, saludaron, por medio de un video, las combativas protestas de estudiantes en India, denunciaron la Ley Rowlatt y la operación Kagaar y alentaron a la juventud de india a continuar el camino de la revolución.




