por Benjamín.

El pasado 7 de agosto, se dio la posesión del reaccionario Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. No había comenzado a gobernar, e incluso desde semanas antes, ya en varias ciudades se hacía sentir la protesta popular en contra de la ultraderecha y el servilismo al imperialismo yanqui.
El 20 de julio miles de personas salieron a las calles de diferentes ciudades del país, para conmemorar el Grito de Independencia y el triunfo de la guerra de independencia contra el yugo español, y al mismo tiempo para levantar las banderas de la lucha antiimperialista contemporánea, por una completa soberanía nacional contra del imperialismo, principalmente yanqui.

Luego, el 2 de agosto, la Coordinadora de Luchas Populares (CLP) convocó en Medellín a realizar una movilización para el 7 de agosto, llamando a “desbordar las calles” contra la ultraderecha. La convocatoria causó algo de polémica en redes sociales, algunas personas hicieron comentarios como “¿Creen que es prudente salir a marchar?”, “no salgamos ese día porque se va a declarar estado de conmoción…”, “…porfa piensen bien las cosas. Tengo miedo.” Comentarios que reflejan el temor por parte de algunas personas frente a las amenazas que Abelardo hizo en campaña contra el movimiento popular: amenazó con “destripar a la izquierda» y “dar de baja” a quienes en medio de protestas ataquen a la policía. Comentarios que también podrían reflejar el temor que dejó, en algunos sectores del movimiento popular, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, período de auge del paramilitarismo y de los crímenes de Estado, en el cual se cometieron masacres, torturas, desapariciones forzadas, falsos positivos, desplazamiento forzado de miles de campesinos, violaciones a mujeres, entre otros crímenes contra el movimiento revolucionario, popular y contra las masas campesinas en particular. Sin embargo, la convocatoria también recibió el respaldo de muchas otras personas que desean mantener en alto las banderas de la lucha, a pesar de las amenazas de Abelardo.

Por otra parte, en Cali, a pocos días del 7 de agosto, hubo una importante movilización popular para la defensa del Monumento a la Resistencia. Este monumento es una obra popular, construida en medio del Gran Levantamiento Popular del 2021 (GLP) por el pueblo caleño. Precisamente allí, en Cali, fue el epicentro del GLP y donde el movimiento alcanzó el más alto grado de desarrollo y combatividad. Tanto los materiales de construcción como la mano de obra, fueron proporcionadas por las masas rebeldes, que en aquel 2021 se habían levantado en heroicas y combativas protestas contra el gobierno Duque. Una obra que permanece en constante amenaza, pues las clases dominantes odian el GLP, y han amenazado en varias ocasiones con demoler aquel monumento que les recuerda el gran pavor que sintieron al ver a miles de masas levantadas y organizadas para exigir sus derechos. La amenaza más reciente provino de la campaña presidencial, cuando el fanfarrón de Abelardo afirmó que “El 7 de agosto les voy a tumbar esa porquería que hicieron los peludos de la primera línea”, ya que según él, la obra popular es “una oda al terror y al vandalismo”. Ante esta nueva amenaza, desde el 30 de julio se reportó en redes sociales, grandes concentraciones en Cali, rechazando el anuncio de Abelardo de realizar la posesión presidencial en dicha ciudad.
El 2 de agosto, se reportó la llegada a Cali, de varias chivas provenientes desde el Cauca, con cientos de indígenas dispuestos a defender el monumento.
Los días siguientes, hasta el 7 de agosto, fueron de una amplia movilización para proteger el monumento. Circularon en redes sociales, declaraciones de jóvenes que afirmaron su disposición a resistir hasta las últimas consecuencias si el nuevo gobierno intentaba demoler la obra popular creada en el GLP.
En Bogotá, el 7 de agosto, según reporta la cuenta de Instagram @unpolombiano, se realizó una concentración para rechazar el nuevo gobierno de la extrema derecha, “evento de “desobediencia civil contra el Estado y el Capital” convocado por sectores anarquistas.” En las imágenes se puede observar que durante la jornada, se realizó un performance de denuncia contra los crímenes cometidos por paramilitares y militares al servicio de las clases dominantes colombianas y del imperialismo yanqui.





Finalmente, en Medellín, el 7 de agosto, se realizó exitosamente la movilización convocada por la CLP. Cientos de manifestantes recorrieron las calles cercanas al Parque de la Resistencia. Durante la movilización, se realizó la quema del rostro del reaccionario Abelardo, y en el discurso se denunció la vinculación del nuevo gobierno al Escudo de las Américas, proyecto impulsado por el gobierno Trump, con el cual, el imperialismo yanqui busca ejercer un mayor control y dirección sobre los gobiernos latinoamericanos y sus fuerzas armadas reaccionarias, para servir abierta y descaradamente a los intereses yanquis.
Así pues, las semanas previas a la posesión del nuevo gobierno del reaccionario Abelardo de la Espriella, ciudadano estadounidense, fiel lacayo del imperialismo yanqui, han sido de una intensa, combativa y enérgica movilización popular y antiimperialista, que inaugura un nuevo periodo de resistencia y combate contra la ultraderecha y sus planes vendepatria. Aunque existen sectores, dentro del movimiento popular, entre los cuales existe temor al nuevo gobierno de ultraderecha, los hechos muestran que ese temor no ha paralizado el movimiento, sino todo lo contrario, el ascenso de un reaccionario como Abelardo, han reavivado el espíritu de lucha del movimiento popular, que ya calienta motores para las grandes batallas que se vislumbra ocurrirán en los próximos años.

