por Corriente Popular Damián García
Compartimos en español una entrevista realizada por la Corriente Popular Damián García a uno de nuestros colaboradores sobre el antiimperialismo y la represión del ICE contra los migrantes en Estados Unidos.

Prefacio
La Corriente Popular fue puesta en contacto con un camarada de nuestro movimiento que fue deportado el año pasado de Estados Unidos a Colombia. Este camarada es activista, antropólogo y colaborador ocasional de la publicación colombiana Nueva Democracia llamado Rose. Un principio fundamental de los principios rectores de la Corriente Popular Damián García es su postura contra el anti imperialismo y a favor del internacionalismo proletario. Sostenemos que la principal contradicción en el mundo hoy es entre el imperialismo y las naciones oprimidas, y buscamos movilizarnos, politizarnos y organizarnos, las masas, para derrocar este sistema inaceptable.
El modo de producción capitalista crea formas agudas de explotación laboral al fabricar una continua afluencia y expulsión de inmigrantes “ilegales”; esto forma parte de la relación de intercambio desigual que el imperialismo provoca. La precaria posición legal de estos trabajadores les hace temer organizarse y les obliga a trabajar por salarios más bajos que los ciudadanos del imperio. Esta fuerza proletaria que es absorbida y expulsada de los Estados Unidos tiene una perspectiva única sobre el imperialismo: roza sus colmillos, es devorada y a veces sobrevive para contar la historia de lo que ocurre exactamente en el interior más profundo de la bestia, su verdadero vientre: sus prisiones, sus campos de esclavos, sus campos de concentración. Esta entrevista describe la llegada a la conciencia, a la solidaridad y al análisis que pueden ocurrir dentro de los centros de detención. A lo largo de este verano, el verano de 2026, se han producido huelgas de hambre organizadas en varios centros de detención de todo el país. Nuestras hermanas, hermanos y otros dentro constituyen algunas de las masas más bajas y profundas, y Corriente Popular cree que debemos embarcarnos en un proyecto de solidaridad con ellos como antiimperialistas, una cuestión que se aborda de manera profunda en esta entrevista: “Hay algo que le quiero decir a los anti-imperialistas en los Estados Unidos: En todos los países del mundo nosotros estamos también dispuestos de aprender de ustedes–eso les deja una gran responsabilidad.“
Entrevista
Corriente Popular: ¡Hola compañera Rose! Antes que nada, queremos empezar con una oportunidad para que te presentes con nuestros lectores estadounidenses y que compartas un poco sobre ti, sobre tu vida y donde te ubicas dentro del movimiento.
Rose: Pues yo soy antropólogo, estudie en la universidad pública aquí en Medellín Colombia. Las universidades públicas son absolutamente importantes en la lucha de clases en América Latina. Ahí me formé políticamente, conocí muchos camaradas, como en luchas principalmente estudiantiles, como luchas en el campo, luchas en las áreas más pobres de la ciudad. Sobretodo esas luchas fueron mi mejor formación en ciencias sociales, y eso también ha informado mi perspectiva de la vida. Por razones de aventura sobre todo, quise migrar a los EEUU, trabajar un tiempo con mi esposo que también es colombiano. Alla, tuve un acercamiento tanto al proceso de inmigrar y un acercamiento a un tema que me gusta estudiar que es la inmigracion. Aquí los llamamos desplazados, personas que vienen del campo a la ciudad, que vienen principalmente por causa del conflicto armado, por oportunidades económicas. Con ellos aprendí mucho sobre lo que es la migración… Eso es parte de mi perfil, mi activismo se enfoca en trabajar con las masas más pobres, hay cosas que he vivido que me han ayudado a entenderlas.
Corriente Popular: Hace un rato algunos compañeros nos informaron un poco sobre tu deportación de los EEUU a Colombia. Crees que esto tuvo alguna conexión a tu trabajo organizativo o a tu perspectiva ideológica?
Rose: No, para nada. fui deportado por ser considerado un “illegal alien”, así nos llaman ellos. En los centros de detención hay personas sin ningún documento, con SSN y permisos de trabajos (mi caso), que entraron con visa, que entraron sin visa pero están en proceso de asilo, o están casados con ciudadanos, etc., etc. Todo tipo de personas que, para quitarse de encima la complejidad de cada caso, ICE y el gobierno están deteniendo, deportando y/o forzándolas a deportarse. A estas alturas, ser “ilegal”, o incluso ser “indocumentado” (mucha gente sin documentos paga, aún así, impuestos), son términos muy confusos porque igual todos quienes tienen casos pendientes ante migración son susceptibles de ser detenidos. Yo incluso pienso que los migrantes son personas de muchos tipos, conviví con muchos de ellos, no tienen una política necesariamente combativa o de izquierda. Yo pienso que no son razones políticas las que están detrás de la deportación y particularmente de la deportación mía. Eso sí, yo me encargue de que los agentes de ICE y la patrulla fronteriza que me detuvieron entendiesen que yo era un deportable que tenía consciencia de clase, muchos de ellos ni siquiera entendían lo que estaban haciendo, lo veía en como manejaban el asunto, les dije que eran cobardes y asesinos, fui detenido justo una semana después del asesinato de Renee Good y luego vi mientras estaba detenido cómo asesinaron a Alex Pretti. Un problema muy grande de USA son las drogas que causan problemas entre familias en el pueblo en los EEUU, pero no les importaba eso, más bien cogían trabajadores, gente tranquila, mientras los grandes capos del narcotráfico viven en Florida o en NYC y son amigos de los políticos estadounidenses, como Juan Orlando Hernandez, expresidente de Honduras, acusado por la misma justicia estadounidense de tráfico de cocaína a ese país y luego indultado por su amigo Trump.
Corriente Popular: ¿Te sientes cómoda compartiendo un poco sobre tu experiencia con la deportación? ¿Cómo fue tu experiencia de llegar a Colombia?
Rose: Estaba viajando con mi esposo, tomando vacaciones del trabajo. Conocimos por ejemplo, Filadelfia, me pareció una ciudad bastante obrera, de clase obrera, varias partes las sentí como latinoamérica. Me gustó mucho su arte. También conocí Nueva York. Ya de vuelta a casa tuve ese encuentro con los de ICE y la patrulla fronteriza. Y si pues ahí fue que empezó todo, nos agarraron, leen las placas de los carros y con esa información ven el status migratorio de la persona. Yo estaba manejando el carro de mi esposo, tenían una foto de él. Yo venía manejando con mi esposo, en el estado de nueva york leyeron sus placas, hay empresas como palantir que le han dado la tecnología para cosas asi, para ver que personas se conectan a red públicas de wifi, y otras varias formas que le facilitan el proceso de fabricar personas deportables–yo pienso que es más una fabricación. Ahí nos metieron a una patrulla y en esa patrulla nosotros, nos llevaron a una oficina de la patrulla en Batavia. Y ahí estuve con él, cada movilización que se hacía, encadenado de manos, cintura y pies. Nos movieron de la oficina de la patrulla fronteriza a un centro de detención privado mientras estaba encadenado. Estuve en varios centros de detención en el país, en Nueva York, Louisiana, Texas, cada uno de esos traslados los hice encadenado de manos, cintura y pies. Para sacar a una persona enferma a un hospital, era encadenada de la misma manera. Gente en silla de ruedas era encadenada de esta manera. Fueron casi tres meses, pasaron bastantes cosas. Algo interesante desde el principio es que el más agresivo era el encapuchado, era puertorriqueño. Usaban el sistema good cop bad cop. El “bueno” era blanquito, rubio. El otro llegó más agresivo, amenazándonos, ese era latino. Y si, así pasó más o menos todo. Luego también nosotros, pues yo tenía mucho miedo que me separaran de mi esposo, quien tiene una enfermedad terminal. En esos momentos estar solo se siente bastante feo. Él era mi único familiar. Estar con él era muy importante en ese momento. Lo llevaron para hacer unas pruebas médicas, nos separaron a la fuerza, lo ahorcaron, lo esposaron, lo encadenaron. Otro latino le apretó el cuello con la mano. Tuve varias discusiones ahí con ellos. Ese fue el momento más intenso de todo el periodo. Pasamos por centros de detención privados, fue otra experiencia, el nombre se me escapa, lo he visto en varias noticias, son amigos de Trump. Creo que son varias empresas. Ahí las dinámicas son diferentes, no son agentes federales. Siente uno qué pueden hacer cualquier cosa. Tienen mayor margen de maniobra los privados. Entre los guardias yo siento que hay algunos guardias que fueron colaboradores y solidarios con los inmigrantes y otros que no. Hay gente que es más hostil a los inmigrantes o es más ideológica y hay otros que al contrario intentan hacer un trabajo donde tratan al migrante con respeto. Fui detenido con personas muy interesantes, de Camerún, otros países africanos, personas árabes. Los africanos y asiáticos eran los que más tiempo pasaban ahí, 8,9 meses, 10 meses, incluso algunos que tenían años ahí. Son menos, los deportan en vuelo comercial, a los latinos nos deportan en vuelos que se llaman vuelos chárter y estos son vuelos que están continuamente. Los vuelos a Guatemala pasaban todos los días. Los de China tenían un vuelo cada seis meses. Los de países como Pakistán, ellos sufren bastante. Ni siquiera hablemos de los palestinos. A los palestinos los humillan deportandolos a Israel, Israel dice que no, pasan un tiempo en limbo sin saber a dónde los pueden deportar. Le preguntan a Egipto, y dicen que no van a recibir inmigrantes que no son de su propio país. Fueron dos meses y medio, dos y veinte días, algo así. De enero a marzo. Es una dinámica muy interesante, valió la pena librarla, conocí mucho a primera mano, es importante vivirlo, fue muy valioso para mi, aunque claro sufrí, no se puede decir que no sufrí. Pero muchas personas lo vivieron, esas son cosas en la vida que cuando pasas por ello aprendes tanto.
Corriente Popular: En qué formas crees que tus experiencias organizando en Colombia y en los Estados Unidos se asemejan, y en qué formas son distintas?
Rose: Estos días estamos en una marcha aquí en Medellín, y después del pride se hace la marcha trans. Estaba hablando con una amiga de Alemania que trabaja con inmigrantes, me decía que no sabía porque la gente emigra a países de primer mundo. La diferencia si se nota en países como Alemania. Aquí en Medellín vas a ver zonas de la misma ciudad, al borde de la ciudad, sin agua, sin servicios públicos, sin colegio, sin energía. Como si hubieran partes del país que viven en situaciones de gran atraso. Hablando con un camionero colombiano cuando estaba en detención me decía: hay partes de Louisiana donde la gente vive junto a los ríos. Los niveles de miseria y de pobreza aquí son mucho más grandes, lo cual no significa que en países como los EEUU la gente vive muy bien. En todo el mundo la vida es más fácil para los ricos, y para los obreros y los pobres es más complicada. En Colombia el nivel de pobreza de las masas, el carácter de las luchas es por derechos mucho más básicos. Agua, carreteras. Las buenas carreteras son para la exportación de materias primas que van al primer mundo. Las carreteras que usan los campesinos para vender productos locales son básicas. Electricidad, escuelas, agua, salud, esos temas son las luchas aquí. Yo diría que esa es una diferencia grande. Cuando estaba acompañando una huelga en chicago, los obreros eran negros y latinos, como dicen ustedes hispanos, los supervisores eran blancos. Sin embargo, allí los que estaban en huelga estaban siendo pagados, tenían pago, estaban luchando por mejores condiciones, pero lo que ganan es mucho mayor a lo que un obrero aquí en Medellín puede ganar. Cuando una sale a huelga aquí, Yo acompañé una huelga de mujeres, trabajadores de una fabrica aqui en medellin, no tenían su salario, por eso es que salir a huelga aca tiene una condición mucho más de supervivencia. En los EEUU, no necesariamente es tanto una cuestión de vida o muerte. No es a un nivel tan urgente. También las luchas estudiantiles acá eran luchas por el carácter público de la educación, la educación pública es la única garantía de que los obreros y campesinos puedan estudiar. En EEUU la educación es mucho más costosa, aún gente en la clase media no estudia. No conocí bien las luchas estudiantiles estadounidenses, sólo las obreras, pero yo diría que el hecho de que la educación en los EEUU sea tan inaccesible y también tan privada me hace sentir que puede ser muy diferente. Bien que mal en las universidades públicas latinoamericanas hay muchos hijos de obreros, de campesinos. No se que tanto los hijos de los más pobres en los estados unidos puedan estudiar. Es un tema bastante amplio. Lo que si, es que la gente tiene que luchar. En todo parte tiene que luchar. Es una obligación común.
Corriente Popular: En los últimos seis meses han habido muchísimas redadas y secuestros por agentes de ICE, a veces hasta resultando en asesinatos. En ese mismo periodo, el imperialismo yanqui se ha vuelto aún más descarado y despiadado. Claro, hay una guerra con Irán, el secuestro de Maduro, las sanciones contra Cuba, y muchos otros ejemplos-nos falta el tiempo para hablar de todos. ¿Ves alguna conexión entre la violencia doméstica e internacional estadounidense y en los otros países imperialistas?
Rose: La violencia contra los inmigrantes es un tema que consiste en que la burguesía monopolista necesita ese trabajo y, dependiendo del periodo y el estado de la economía de los EEUU, abren las puertas a esa fuente de trabajo barato. Cuando uno como trabajador se va de su país, le hace un favor al país de destino. Eres una mano más, un cerebro más para producir en la economía. Le estás quitando esas manos, ese trabajo a tu país de origen. Son muchas las condiciones materiales imperialistas que producen eso. Eso es una constante en el capitalismo. La gente migra a donde hay más oportunidades. Los capitales también migran a lugares donde el retorno sea mayor. La represión contra los migrantes en el país tiene un propósito propagandístico, es generar un chivo expiatorio, no culpar al sistema imperialista sino a los inmigrantes. Deportar inmigrantes tiene un aspecto ideológico, a muchos miembros de la clase obrera EEUU les hará sentido, piensan que esto tendrá un efecto de alivianamiento de los problemas en sus vidas. En realidad, el trabajo de inmigrantes es importante para el control de la inflación, pero reprimiendo a los inmigrantes, que algunos ven como la causa de la inflación, el sector más retardatario del pueblo estadounidense piensa que esto va a mejorar sus condiciones de vida. Mucha gente dejó de trabajar durante COVID, y la economía de USA necesitaban trabajadores baratos. Otro asunto es que, siempre que nos estamos acercando a una guerra mundial, hay más restricciones migratorias, los pasaportes se crearon en contexto de guerra. El país de los EEUU por un lado producen una idea nacional, borran las diferencias de clase a través de castigar los inmigrantes, también prepararse para más guerras en el exterior, típicas de una época de crisis. En el siglo XX la burguesía tenía el estado del bienestar, hasta el fascismo era parte de esto. No se como esta burguesía neoliberal le va a dar de comer, va a mantener tranquila a las masas. Es una situación más aguda dentro del escenario mundial. Conocí mucha gente que no tenía odio hacia los migrantes, pero los que sí son muy ruidosos. Mucha gente de clase trabajadora culpa a los que están peor que ellos, por eso es necesario el trabajo de masas para ver el enemigo, la lucha de clases.
Corriente Popular: ¿Qué nos puedes contar del carácter del movimiento anti-imperialista en Colombia? ¿Qué lecciones puedes compartir de las cuales otros compañeros podrían aprender?
Rose: Yo pienso que el movimiento anti-imperialista en Colombia nace desde la colonia, desde cuando éramos parte del imperio español. Desde entonces siempre han habido sectores del pueblo dispuestos a luchar contra varias formas de opresión. Indígenas, campesinos, la clase trabajadora. Hay un hecho fundacional de nuestra historia, la masacre de las bananeras, cuando UFC, que ahora se hace llamar Chiquita Brand, bajo sus órdenes cometió una masacre, un baño de sangre para los trabajadores colombianos. Esta compañía estadounidense tenía vías férreas, bastante infraestructura, tenían una economía exportadora de bananas, cuando los trabajadores se unieron para luchar contra los abusos fueron brutalmente masacrados. Los estudiantes también han luchado contra la estructura imperialista de la educación. La realidad para nosotros hace más clara la conexión entre las estructuras de dominación doméstica e internacional imperialista. Esto se le escapa más fácilmente a un trabajador en los estados unidos, ver la conexión entre como su explotación está aliada a la explotación en el resto del mundo. Para nosotros por ejemplo, en el campo, como muchas de las masacres cometidos entre sindicalistas y líderes campesinos que hacen al nombre de extranjeros, que usan paramilitares para matar líderes sociales hacen muy claros las conexiones entre las formas de dominación de la burguesía nacional en Colombia y la dominación de la burguesía internacional imperialista. El presidente electo de Colombia no ha dicho nada del asesinato de Joan Sebastián. Ese asesinato me dolió bastante porque fácilmente podría haber sido yo. Cuando sabes que te va a secuestrar alguien encapuchado quien te odia, alguien que puede lastimar a tu familia, no se sabe cómo actuar. Yo tenía un guión memorizado sobre mis derechos, sobre exigir una orden firmada por un juez, pero nada de eso viene a la cabeza en el momento de la detención. Ninguno de los que ha asesinado ICE, ciudadanos o inmigrantes, ha intentado atropellar como ellos dicen, pero en cualquier caso hay justificación para asesinar a los trabajadores de esa manera. El presidente de Colombia es ciudadano estadounidense– ahí está muy clara la conexión entre la gran burguesía entrelazada con el imperialismo internacional. Esas conexiones son conexiones de las cuales pueden aprender nuestras hermanas del primer mundo: interiorizarlas, enseñarlas a sus compañeros de la clase trabajadora del primer mundo. No puede haber bienestar para los míos haciéndole daños a otros: No solo es inaceptable pero no puede durar mucho tiempo. A su vez nosotros tenemos cosas que aprender de las luchas allá, sobre el racismo, por ejemplo. Las panteras negras, por ejemplo, nos ayudan a hablar del racismo, del cómo el imperialismo hiere la cultura nacional, hiere nuestra forma de vernos a nosotros mismos, nos castiga por hablar en nuestra propia lengua. Claro, el español es una lengua colonial, no hay nada inherentemente combativo en hablarlo. Pero muchos en Colombia piensan que son mejores por hablar inglés. Los de ustedes que vienen de un contexto inmigrante tienen una oportunidad especial para entender esto.
Corriente Popular: Creemos que es importante abordar el tema del internacionalismo proletario en esta entrevista. ¿Qué significa el internacionalismo proletario, desde tu punto de vista?
Rose: Yo pensé mucho sobre ese concepto de internacionalismo porque cuando estuve detenido tenía junto a mí obreros de todo el mundo: México, Cuba, Venezuela, Guatemala, Pakistán. Había muchas diferencias culturales, a veces importantes, pero todos ahí entendíamos que teníamos un enemigo común. Lo entendíamos por la forma en la cual estábamos ahí todos encerrados. Migras con la ilusión de que en los Estados Unidos hay un modo superior de vida: el modo americano. Pero cuando estás ahí encerrado, muchos reflexionan. Se dan cuenta de que se trata verdaderamente el sueño americano. Entre todas las nacionalidades había algo en común: estábamos expuestos y éramos vulnerables al racismo, y trabajamos para vivir. Todas las diferencias pasaban a un plano relativo a la hora de luchar contra la injusticia y la forma en cual querían socavar nuestra dignidad. Las huelgas que están teniendo lugar actualmente en los centros de detención son algo muy memorable. En ellas hay gente de diferentes nacionalidades. Se hace amistad en esos espacios; yo como homosexual hable con muchos musulmanes sin ningún problema, aborde amistad con ellos sin ningún problema. Uno de los quienes mejor me lleve era palestino. El internacionalismo proletario se trata de lo que nos une, debemos insistir en esa unidad para acabar con la opresión a nuestros países, poder viajar por el mundo sin que sea cuestión de hambre. Es lindo viajar por el mundo, se que suena un poco jipi, pero muchas partes de los EEUU me parecen muy bellas, quisiera algún día otra vez conocer esa naturaleza tan bella. Solo será posible sin esta opresión que causa el imperialismo, mucha gente viaja solo por necesidad. El internacionalismo proletario es la realización de que tenemos más en común como fuerza de trabajo que lo diferente.
Corriente Popular: ¿Qué estrategias ves para que los países explotados actúen en contra del imperialismo, para aniquilar el imperialismo? ¿Qué estrategias anti imperialistas te parecen apropiadas para el proletariado dentro de los países imperialistas?
Rose: Hay muchas luchas en la historia de América latina, la revolución cubana inspiró a muchas personas de América latina, por eso el pueblo cubano está tan duramente castigado todavía por los EEUU. Muchos sectores populares en América Latina han querido hacer algo así. Hay que aprender de esas luchas, de esos errores. En Colombia hemos tenido muchos ejemplos, muchos han llevado a fracasos, claudicación, pero hay muchas tareas por completar de esas luchas. Hay que estudiar bien las lecciones, no solo como erudición, sino como conocimiento práctico para aplicación en el presente. El balance correcto critico y practico falta por hacer, es necesario hacer un balance en organizaciones populares de todas experiencias, y en que superemos el discurso imperialista de terrorismo y narco-terrorismo. Si hay un país terrorista son los EEUU. Mucha gente dice que el primer narco-estado fue el inglés, el británico. Hoy en día pasa igual con la cocaína, mucho del dinero ganado por ella está en los bancos del primer mundo o paraísos fiscales, o en manos de políticos amigos de los narcos en USA, no podemos caer en la retórica de castigar o liquidar un movimiento llamándolo así. Hay que hacer un balance crítico del punto de vista popular, no del punto de vista de ellos. Impulsar también esas luchas de nuestro pueblo, el amor por el pueblo, por la misma gente, el respeto a lo mejor de nuestra cultura. La promoción de una cultura anti-imperialista, también una autonomía. Encararnos como pueblo, aquí en Colombia hay mucha división, las elecciones sirven para dividir el pueblo, por eso son una herramienta de dominación más que cualquier otra cosa. hay que aprender a hacer balance y no tener miedo.
Los campamentos estudiantiles fueron muy ejemplares. Lo vemos como algo muy claro: los estudiantes adelantaron una lucha más combativa, más decidida. Hay que rescatar eso, hacer una crítica, pero irradian un ejemplo muy bonito en el resto de los pueblos, le muestran al pueblo que la única lucha no es solo por mi estómago, pero que la lucha también tiene corazón por quien sufre por lo que hace el propio estado de mi país. Es un gran ejemplo de organización y se puede aprender de ello. Diego Rivera el pintor mexicano hizo un mural de trabajadores y él también tuvo un momento de su historia donde luchó porque trabajadores mexicanos en los Estados Unidos se organizasen. Ese ejemplo se puede seguir. Organizarse entre inmigrantes, sea en los centros de detención y por fuera. A los únicos que no les conviene es a la derecha y al fascismo. Muchos inmigrantes tienen miedo de organizarse, de defenderse en su trabajo, como somos una casta sin derechos, es difícil hacerlo. Es duro organizarse, pero esa es la tarea.
Corriente Popular: ¿Qué palabras le puedes ofrecer al sector más enardecido de anti-imperialistas dentro de los EEUU, particularmente anti-imperialistas de la diáspora latinoamericana? Finalmente, hay alguna o varias campanas actuales en Colombia de las cuales deberíamos saber?
Rose: Están en una posición muy interesante, por sus familias y por sus propias vidas pueden conocer cómo el imperialismo actúa en los países imperialistas y los oprimidos de tercer mundo. Eso es una oportunidad para que sean mucho más combativos. Entre más entendamos, más combativos debemos ser, más debemos contribuir a nuestro pueblo con herramientas para organizarse, con la habilidad de luchar. Yo también pienso que tengo mucha solidaridad con todos los migrantes, tengo mucha admiración también, es algo difícil, más en un país como los EEUU con la historia de racismo que tiene. Hay algo que le quiero decir a los anti-imperialistas en los Estados Unidos: En todos los países del mundo nosotros estamos también dispuestos de aprender de ustedes–eso les deja una gran responsabilidad.
El tema de la tierra. Como la historia del capitalismo en los EEUU es diferente, no se conoce tanto el tema del latifundio. Si se sabe del genocidio de los pueblos indígenas, pero no tanto sobre lo que paso aqui, muchos campesinos en Colombia están en una lucha constante por la tierra. Sería interesante que se conozca más de ello en los EEUU. Los latifundistas fuerzan a los campesinos a métodos de trabajo semi-feudales para materias de exportación. Es importante ver cómo están ligados unos a otros. El presidente que sale hizo muy poco por los campesinos, y lo poco que hizo no lo hizo muy bien, no les dio garantías. El siguiente presidente ha decidido que viene con toda intención de ayudar a los que quieren expulsar a los campesinos. Tenemos temor y mucha rabia que muchas organizaciones campesinas sean oprimidas y desplazadas en un proceso de retoma de nuestras tierras. Esa clase terrateniente semifeudal aquí todavía está aferrada al poder aquí. Esa gente de hecho también está muy ligada al negocio de las drogas, es un negocio que también le hace mucho daño al pueblo estadounidense, las drogas han hecho mucho daño también allá. Por eso creo que será bueno que se sepa más de esas luchas por la tierra en Colombia. que se agiten y conozcan esas banderas también en los EEUU.
Yo trabaje en un campo en México recogiendo frambuesas, son las mismas frambuesas que yo vi en el Aldi en los Estados Unidos. Es valioso que exista esa conciencia, los derechos de los que obran por eso. No solo en California, pero también en México, en Colombia, en todas partes del mundo.




