El Caribe colombiano se une a la jornada nacional de protestas contra el gobierno de Abelardo de la Espriella

Estas jornadas muestras la decisión del pueblo colombiano de luchar por sus derechos. Pese a los intentos de saboteo del gobierno, quien buscó por todos lo medios atemorizar a las masas para que no salieran, las masas salieron a las calles, lo que muestra que ni sus alocuciones y vestimentas temerarias y amenazantes, ni su desesperado decreto (que salio apenas horas antes de la movilización) con el que busca controlar las protestas, le sirvieron para contener lo incontenible, el histórico espíritu de lucha del pueblo colombiano.


Por Edelmira Hernández

El pasado 14 de octubre el pueblo se puso cita en todo el país para protestar contra el gobierno ultrareaccionario y vendepatria de Abelardo de la Espriella. Las razones son diversas. El rechazo al anuncio de desmonte de algunos derechos laborales conquistados por los trabajadores, exigencias de garantías y mejoras en la salud para el magisterio, exigencias de mayor financiación a la educación pública y un amplio rechazo al espíritu represor de este gobierno que ha tomado carne en los decretos antiprotestas son algunas de ellas.

En la región caribe las masas salieron a las calles en diversas ciudades. En Barranquilla mas de 3.000 personas entre ellas madres comunitarias, estudiantes universitarios, artistas, organizaciones pro palestina, sindicatos de trabajadores de la educación y de otros sectores y masas populares, recorrieron las calles declarando su rechazo profundo contra las políticas del gobierno, en solidaridad con el pueblo palestino, en defensa de la educación pública. Algunos sectores denunciaron particularmente la medida de cobro adicional o penalización por exceso de consumo de energía adoptada por el gobierno, sustentada en la necesidad de mitigar los riesgos de desabastecimiento energético por el fenómeno del niño. Los caribeños denuncias que de la Espriella en campaña prometió no subir los costos de la energía en el caribe, sin embargo tan solo mes y medio después de su procesión presidencial anunció el cobro adicional. Para el caribe, región con altas temperaturas, el uso de ventiladores y aires acondicionados son de necesidad vital, lo que hace que ya los costos de energía sean altos, por lo que esta medida desconoce las condiciones de temperatura de la región.

Otra masiva movilización se presentó en la ciudad de Cartagena, con la participación de estudiantes secundaristas, comunidades y colectivos afro, además de sindicatos. El movimiento social de Cartagena rechazó las alianzas del gobierno con el genocida Estado de Israel.

La ciudad de Valledupar no fue la excepción. Allí salieron a las calles miles de manifestantes para unirse a la jornada nacional contra el actual gobierno.
Una de las reivindicaciones protagonistas de la jornada fue el rechazo al fracking. Algunos colectivos antifraking denunciaron que estaba en peligro toda la cuenca del río Cesar puesto que esas eran las zonas que estaban proyectadas para intervenciones de este tipo. Informaron que las consecuencias del fracking son devastadoras para el medio ambiente y que esto tiene incidencia concreta sobre la vida de los cesarences al contaminar las fuentes hídricas. También advierten que en el Cesar el peligro es doble dado que en el subsuelo del departamento hay tanto petroleo como gas a ser extraídos mediante esta técnica. Hoy por hoy la empresa directamente involucrada en este asunto en el departamento es una vieja conocida: Drumond Energy, filial de la empresa Drumond, multinacional extractivista de carbón que participó y financió la creación del paramilitarismo para ejecutar el despojo de millones de campesinos de nuestro país y poder apropiarse de sus tierras para desarrollar sus negocios. El fracking está proyectado para iniciarse el próximo año y desde ya las voces opositoras reclaman del movimiento social una organización y resistencia sólida contra esta nueva medida imperialista para desangrar nuestro departamento.

El magisterio fue otro gran protagonista de la jornada. Hubo profesores de Valledupar, sus corregimientos y de muchos otros municipios del Cesar como Bosconia, El Copey e incluso Tamalameque, quienes marchaban orgullosos exigiendo una educación digna para sus alumnos, así como la defensa de sus derechos laborales y del presupuesto educativo. Durante la marcha, se advirtió también sobre las consecuencias de los recortes presupuestales en otros sectores como la salud; un profesor de Codazzi denunció que trabajadores de la salud de su municipio estaban sufriendo reducciones salariales de hasta la mitad bajo la excusa de la falta de fondos. Ante este panorama, los profesores preguntaban con indignación: ¿para qué tantos recortes? ¿Son acaso para quedárselos él (Abelardo de la Espriella) como hizo su esposa con los recursos que se recolectaron para los damnificados del terremoto de Cali?


Las denuncias de represión y saboteo proliferaron durante la jornada. Los docentes señalaron que la Secretaría de Educación del Cesar, intentó sabotear la movilización mediante una circular enviada el día anterior a todos los rectores de las instituciones educativas del departamento. Con un claro fin coercitivo y de perfilamiento para una posterior persecución, se les exigía documentar con soportes verificables a los docentes que asistieran a las marchas, e incluso algunos rectores solicitaron a los profesores tramitar un permiso formal ante la Secretaría de educación detallando que el motivo era la asistencia a una movilización contra el gobierno. Asimismo, se buscó presionar al magisterio mediante la amenaza de procesos disciplinarios a través de la Oficina de Control Interno y la advertencia del no pago del día laboral si salían a marchar en vez de permanecer en las aulas. Toda una estrategia para atemorizar, que los docentes señalan, no se veía hace años. Pese a estas artimañas, los educadores salieron masivamente a las calles y decían orgullosos: “los derechos no se mendigan, se conquistan al calor de la lucha” “abajo las circulares opresoras con el magisterio”. Un docente dijo: “si reportan a los profesores en un colegio e inician proceso, nos vamos todos para ese colegio, si lo hacen en otro, nos vamos todos para allá”, señalando la importancia de la unión para defender los derechos en estos momentos de persecución a la protesta y al movimiento social.

Estudiantes universitarios y del Sena, así como el sindicato del SENA también se hicieron presentes en la movilización, solidarizándose con los otros sectores populares y exigiendo a su vez mayor presuspuesto para la educación, mejoras en calidad de los contenidos impartidos así como de la infraestructura, una adecuada planta docente que alcance para dar cobertura a la totalidad de los estudiantes y en general por la defensa de la educación pública, que sea verdaderamente gratuita y de calidad.

Algunas organizaciones campesinas también marcharon, exigiendo que la reforma agraria no puede seguir siendo promesa y por el contrario debe convertirse en derecho efectivo de las comunidades rurales del departamento. En particular un grupo de campesinos salieron a marchar para exigir titulación definitiva de la finca la Alquería, tierra que pertenecía a Hugues Rodriguez, alias comandante Barbie, jefe paramilitar de la región; una parte de la finca les fue entregada de manera provisional a inicios de este año en el marco de la reforma agraria y los campesinos denuncian que al día de hoy no cuentan con garantizas para poder permanecer en ella, pues el gobierno anterior no les dio un titulo definitivo.

En la movilización también se escucharon voces de denuncia a los dirigentes locales y sus mecanismos de enriquecimiento a costa de robar el dinero de los cesarenses. Hubo un rechazo contundente al clan Genneco que fue denunciado como gamonal y paramilitar. Se denunció también que ese clan es padrino político de varios alcaldes y de la actual gobernadora del Cesar.

Los diferentes sectores que participaron en la movilización tuvieron consenso en que hay que seguir organizando el movimiento popular para defender los derechos del pueblo y realizar acciones de mayor envergadura y contundencia contra todos aquellos enemigos que atenten contra su vida, su bienestar o su desarrollo.

En Rioacha departamento de la Guajira también se movilizaron comunidades indígenas, sindicatos como sintracarbon y estudiantes. Una marchante expresó: “no nos atemorizan las amenazas de un gobierno vendido y arrodillado al gobierno norteamericano, buscando desconocer los derechos adquiridos por años, tomando medidas represivas y regresivas para el pueblo. Nuestro país no esta en venta, si Abelardo no sabe que es soberanía, el pueblo se lo va a enseña.” Estas contundentes palabras reflejan el rechazo del pueblo guajiro al anuncio hecho por el gobierno desde el mes de septiembre, donde plantea la posibilidad de entregar en concesión la infraestructura de las represas del río Ranchería a inversionistas israelíes, frente a lo que las comunidades denuncian que esto representa una privatización del agua en una región afectada por la sequía.

En varias de las movilizaciones un hecho llamativo y muy enorgullecedor fue la presencia de banderas representativas del pueblo palestino, dejando de manifiesto que en esta región tan alejada físicamente de medio oriente la hermandad de clase con la valiente Gaza y con palestina existe y que los caribeños se solidarizan con su justa causa.

Estas jornadas muestras la decisión del pueblo colombiano de luchar por sus derechos. Pese a los intentos de saboteo del gobierno, quien buscó por todos lo medios atemorizar a las masas para que no salieran, las masas salieron a las calles, lo que muestra que ni sus alocuciones y vestimentas temerarias y amenazantes, ni su desesperado decreto (que salio apenas horas antes de la movilización) con el que busca controlar las protestas, le sirvieron para contener lo incontenible, el histórico espíritu de lucha del pueblo colombiano.