
En la madrugada de este sábado 3 de enero, el imperialismo Yanqui en cabeza del reaccionario Donald Trump atacó al pueblo venezolano, bajo una vil operación en la que fueron desplegados 150 aeronaves y personal de fuerza conjunta de Estados Unidos, realizaron una operación militar que duro cerca de 4 horas en las que bombardearon Caracas y otros 3 estados Miranda, Aragua y La Guaira. En Caracas las tropas Yanquis asaltaron el palacio de Mira Flores y secuestraron a Nicolas Maduro y a su esposa.
Los bombardeos atacaron zonas civiles y militares como Fuerte Tiuna (el principal fuerte militar del país) y la base área militar la Carlota; según cifras no oficiales se reportan más de 90 personas heridas y decenas de muertos, un helicóptero estadounidense alcanzó a ser atacado.
Trump se muestra victorioso ante su criminal operación y justifica la intervención como parte de su nueva doctrina de seguridad nacional, en palabras de Pete Hegseth: “Esto es América Primero, esto es paz a través de la guerra. Y el departamento de los estados unidos se enorgullece en ofrecerlo. Bienvenidos al 2026, y bajo el presidente Trump, América está de vuelta”
En rueda de prensa Trump deja muy claro su interés por recuperar el control sobre Venezuela bajo la farsa de “guerra contra las drogas” que ha usado por décadas para justificar sus intervenciones militares, habló de recuperar la “libertad”: “Administraremos el país hasta que se pueda llevar a cabo una transición segura, adecuada y juiciosa” y amenaza a quien quiera gobernar a Venezuela de que si no lo hace bajo el interés yanqui, incursiones más fuertes pueden seguir ocurriendo. Esto como una clara violación a la autodeterminación de las naciones.
Además, reafirma sin tapujos su interés por el control del Petróleo Venezolano e inclusive tiene el descaro de afirmar que el pueblo venezolano le ha robado a Estados Unidos el control sobre la infraestructura petrolera que le pertenece: “Construimos la industria petrolera de Venezuela usando talento estadounidense, y fue robada. Esto fue uno de los mayores robos de propiedad en la historia de Estados Unidos”.
Trump como gendarme mundial insinuó que lo mismo puede ocurrir en Cuba y Colombia. Con su agresión militar sobre Venezuela, el imperialismo Yanqui en medio de su declive y disputa con el imperialismo chino y ruso busca reafirmar su control sobre América Latina su “patio trasero” y necesita enfilar gobiernos cada vez más fieles y cipayos a sus intereses.
El gobierno de Venezuela condenó la agresión militar imperialista, declaró el estado de conmoción exterior y llamó a “pasar inmediatamente a la lucha armada”, ha habido protestas en diferentes ciudades de Venezuela y despliegue de las milicias en el territorio venezolano.
La agresión yanqui ha despertado un rechazo antimperialista en América Latina. En el propio Estado Unidos hubo grandes manifestaciones en frente de la Casa Blanca y en decenas de ciudades. En América Latina ocurrieron protestas en las embajadas de Estados Unidos de México, Chile, Argentina, Ecuador y Colombia. En cuba miles de personas salieron a las calles para condenar el ataque. En Colombia en la ciudad de Medellín alrededor de 200 personas se congregaron para rechazar la agresión al hermano país de Venezuela, con consignas, pintas, pegas de afiches y discursos se desarrolló la manifestación en la ciudad.









El imperialismo Yanqui se muestra hoy victorioso pero la historia ha demostrado que en cada lugar donde ha metido sus manos los pueblos han resistido y derrotado sus planes. Latinoamérica y los demás pueblos oprimidos del mundo seguirán fortaleciendo su antimperialismo y expresando su rechazo a la agresión en Palestina, Venezuela y en cualquier lugar del mundo.
