por Carlos Romero
El 4 de mayo, estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional reportaron un episodio de agresión por parte del personal de seguridad en la estación Calle 76 de TransMilenio, en Bogotá. El incidente provocó cuestionamientos por parte de sectores estudiantiles y académicos, que denunciaron la creciente de medidas represivas por parte de la Alcaldía al interior del sistema de transporte, así como las tarifas impagables para las clases populares.
Tras lo ocurrido, organizaciones universitarias afirmaron que el caso no sería un hecho aislado, sino parte de situaciones recurrentes de hostigamiento y discriminación hacia estudiantes dentro de la red de transporte público.
Así, el pasado 8 de mayo de mayo los estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional se movilizaron para exigir una tarifa diferencial en TransMilenio, esto como una medida para intentar asegurar la permanencia de los jóvenes universitarios en un país donde no es extraña la deserción en las universidades públicas por falta de garantías de permanencia para las clases populares. Además , rechazaron la violencia reaccionaria de la policía.
Estas movilizaciones en Bogotá no son un hecho aislado, es una expresión más de una oleada de movilizaciones de la juventud universitaria en América Latina, que se levantan en contra de las medidas que precarizan cada vez más sus condiciones de vida a la par que engordan los bolsillos de los monopolios y sus lacayos.
Brasil: marchas y tomas por condiciones de permanencia estudiantil
El movimiento estudiantil de las universidades públicas de São Paulo ha llevado a cabo una serie de protestas durante abril y mayo. El 14 de abril, estudiantes de la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la Universidad de São Paulo (EACH-USP) ocuparon inicialmente el principal edificio de aulas y posteriormente la dirección del campus. La movilización surgió por denuncias sobre las deficientes condiciones del Restaurante Universitario, donde se reportó la presencia de gusanos y fragmentos de piedra en los alimentos. A esto se suman reclamos históricos sobre residencias estudiantiles, becas y autonomía universitaria.

Tras la toma, la administración universitaria solicitó la presencia policial. Según los estudiantes, siete patrullas fueron desplegadas en el campus y se advirtió sobre un posible desalojo forzoso.
La protesta se amplió el 7 de mayo con la toma de la rectoría de la USP. Los manifestantes exigieron mejoras en alimentación, alojamiento y políticas de permanencia estudiantil. Durante la madrugada del 11 de mayo, la Policía Militar desalojó a los ocupantes por orden de las autoridades estatales y universitarias. Organizaciones estudiantiles denunciaron uso de la fuerza, intimidación y prácticas represivas contra la actividad política dentro de la universidad, asemejándolas con las practicas del tiempo de la dictadura militar.
Ese mismo día, miles de estudiantes participaron en una manifestación de rechazo al operativo policial. Durante la protesta se registraron enfrentamientos verbales y físicos entre manifestantes y el concejal Rubinho Nunes, quien intentó interrumpir la movilización acompañado por personal de seguridad, pero que los estudiantes de manera combativa expulsaron a golpes de la movilización.
El 20 de mayo tuvo lugar una nueva marcha multitudinaria, con una asistencia estimada entre 10.000 y 30.000 personas. La protesta reunió a estudiantes de la USP, Unesp, Unicamp, Fatecs y otras instituciones. Las demandas incluyeron mejoras en los restaurantes universitarios, ampliación de las ayudas económicas, acceso a residencia estudiantil y mejores condiciones de estudio. Para entonces, al menos 193 carreras universitarias se encontraban en huelga en São Paulo, además, a nivel nacional, trabajadores técnico-administrativos de 54 universidades e institutos federales también están en huelga total o parcial.


Perú: toma estudiantil por democracia universitaria
En Perú, estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) mantienen ocupada la Ciudad Universitaria de Lima desde el 12 de mayo. La medida fue impulsada por la Federación Universitaria de San Marcos (FUSM) para rechazar el proyecto de ley 12.736, que permitiría la reelección inmediata de rectores y decanos.
La toma incluyó el control de accesos y la paralización de actividades presenciales. El 23 de mayo, una asamblea estudiantil resolvió cerrar completamente las entradas al campus para reforzar la protesta. Como resultado de la presión estudiantil, se acordó la instalación de una mesa de diálogo con participación de la Defensoría del Pueblo, prevista para el 26 de mayo.
Los manifestantes exigen la eliminación del proyecto legislativo, elecciones universitarias transparentes y modificaciones en los requisitos de representación estudiantil dentro de los órganos de gobierno universitario para garantizar una participación real y efectiva del estamento estudiantil.
La respuesta institucional incluyó denuncias presentadas por la rectora ante la Fiscalía, solicitando que la toma fuera considerada un acto ilícito y que los estudiantes respondieran por posibles daños a la infraestructura.
Paralelamente, desde el 10 de mayo estudiantes de la Universidad Nacional de Jaén, en Cajamarca, mantienen ocupado su campus debido a la suspensión del servicio de comedor universitario, una situación que afecta a cientos de alumnos que dependen de este beneficio para continuar sus estudios.
La movilización también encontró respaldo en otras instituciones. En la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), estudiantes ocuparon el rectorado para protestar contra incrementos en las matrículas y cambios en los plazos de pago. Diversas organizaciones estudiantiles emitieron comunicados conjuntos en solidaridad con ambas protestas.


Argentina: tomas estudiantiles en defensa del financiamiento universitario
El 26 de mayo, estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini resolvieron ocupar ambos establecimientos de manera indefinida. La decisión fue adoptada en asambleas estudiantiles para exigir la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en octubre de 2025.

Los estudiantes reclaman la actualización de los presupuestos universitarios y de los salarios docentes de acuerdo con la inflación. La norma permanece suspendida mientras se resuelven disputas judiciales impulsadas por el gobierno de Milei.
Las protestas se desarrollan en un contexto de creciente combatividad del sector educativo argentino. La Federación de Docentes de las Universidades (Fedun) convocó a una huelga de 24 horas para reclamar la reapertura de negociaciones salariales y denunciar una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del sector.
Las organizaciones estudiantiles sostienen que el deterioro salarial, la falta de recursos y los problemas de infraestructura reflejan una crisis estructural de la educación superior pública. Las tomas estudiantiles se suman a una serie de movilizaciones nacionales que han reunido a cientos de miles de personas en defensa del financiamiento universitario, la más destacada el pasado 12 de mayo que convocó 1,5 millones de personas en las calles argentinas.

A todas estas protestas estudiantiles en América Latina, se le suma la participación de estudiante y magisterio en las grandes protestas a nivel nacional en Bolivia, cuyo pueblo se ha levantado en contra del régimen actual; y también en Chile, bajo la consigna “Por una educación al servicio del país”, la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) está llamando a una movilización nacional el 3 de junio contra los recortes al presupuesto para educación y otros recortes que presentará el gobierno de José Antonio Kast este primero de junio.
En toda América Latina se observa la explosividad y combatividad de los jóvenes estudiantes en contra de las medidas antipopulares que someten las condiciones de vida del estudiantado según los designios de gobiernos lacayos del imperialismo cuya única preocupación es atender a las indicaciones de sus amos yanquis.
Las clases dominantes ya no pueden gobernar como lo hacían antes, ello se refleja en las desesperadas medidas represivas en contra de la movilización de las masas, y en los constantes recortes ante la imposibilidad de mantener medidas económicas que maquillen lo insostenible de un sistema parasitario que trabaja para rendir tributo a las grandes corporaciones monopolistas, afectando cada vez más a las clases populares.
En igual medida, las masas hartas de esta situación se levantan cada vez más, elevando su progresivamente su nivel de combatividad, rechazando el pacifismo que han querido implantar las clases dominantes, especialmente a través de gobiernos oportunistas que se disfrazan de pueblo. Las tomas estudiantiles, son reflejo en la ciudad de la capacidad de organización, preparación y combate de la juventud popular, especialmente la de las naciones oprimidas.



