¡Tenemos tierra compañero!

Ante la llegada de más unidades de la policía, fui enviado al lugar de reunión en búsqueda de refuerzos, cuando llegué me encontré con el aviso -por parte de la policía- de que era inviable nuestra estadía allí durante unas horas más, que si no salíamos, el “uso legítimo de la fuerza” sería utilizado en nuestra contra, tanto así que hasta una ambulancia habían parqueado al frente, un claro hecho que daba cuenta de lo que significaría para la gente una intervención. Ante ello y aún con la esperanza de no ser reprimidos por las autoridades, teniendo presente nuestra clara desventaja fáctica, la decisión de la comunidad fue dirigirse a los cambuches y, en acto de desobediencia civil, esperar con frente en alto que fueramos sacados uno a uno.