Desde el pasado 9 de septiembre la Alcaldía de Medellín está desalojando más de 80 familias en el barrio Manrique, zona nororiental de la ciudad.
La Alcaldía afirma que se trata de una “reubicación humanitaria” porque las casas están construidas en zona de alto riesgo. Sin embargo, expulsar familias de sus hogares y destruir toda una vida de trabajo, no tiene nada de “humanitario”.
La Alcaldía dice estar preocupada por la vida de estas familias. Sin embargo, la alternativa que les ofrece no demuestra la supuesta preocupación, más bien, confirma una total indiferencia y desconocimiento de la realidad popular.
La Alcaldía ofrece a las familias desalojadas un subsidio de arrendamiento de entre $300.000 y $600.000 mil por entre 3 y 6 meses. Pero en Medellín, que se ha convertido en la ciudad más costosa de Colombia para subsistir, es casi imposible conseguir una vivienda digna arrendada por ese valor.
Muchas de las familias desalojadas han vivido en el barrio por más de 30 años, barrio popular y humilde de Medellín con una alta precariedad de servicios y bienestar social, debido al abandono Estatal. Ahora, el Estado ha decidido “preocuparse” por la vida de estas personas, pero la preocupación consiste en sacarlos a patadas y golpes de sus casas, y luego destruirlas. ¿De qué sirve salvar familias de un supuesto riesgo, si son lanzadas a la calle y se les destruyen sus vidas?
Si realmente al Estado tanto le preocupan estas familias, ¿en vez de expulsarlas, no debería invertir en el bienestar de ellas? ¿No debería buscar soluciones al supuesto riesgo? ¡Claro! Eso implicaría obras de ingeniería e inversión pública. Recursos que la Alcaldía no quiere destinar a las necesidades del pueblo. En últimas, para el Estado sale más barato destruir casas y expulsar a la gente de sus barrios, ofreciendo solo unos miserables subsidios, que hacer obras estructurales para que esas familias puedan vivir tranquilas, o en el peor de los casos, reubicarlas completamente en casas nuevas.
Las familias han resistido de diferentes formas: agitación, bloqueo de las calles, se han presentado algunas barricadas y enfrentamientos con el ESMAD. A lo anterior se suma la presencia de colectivos de Derechos Humanos, periodistas que han ayudado a visibilizar la situación, y jóvenes de la ciudad solidarios con las luchas populares. Se espera también que se presenten movilizaciones en otros sectores de la ciudad, como en la Universidad de Antioquia, en solidaridad con estas familias del barrio Manrique.




