
Baja internacional de los precios de la coca tiene al borde del suicidio a campesinos pobres del país.
«No tenía que dar de comer a mis hijos y pensé en colgarme de un palo de mango que hay detrás de la casa” afirmó una campesina pobre de La Gabarra, un corregimiento del departamento de Norte de Santander en el nororiente colombiano. Actualmente, ella trabaja como cocinera y durante los últimos años había estado sustentándose con la venta de pasta de coca, al trabajar en fincas dedicadas al cultivo de esta planta. Así como ella, no solo los cultivadores…









