Mas temprano que tarde el pueblo irá dándose cuenta que las repetidas alusiones de este gobierno a la justicia, a la igualdad, no son más que rimbombantes gestos demagógicos con los que busca continuar engañando al pueblo trabajador; que sus discursos de unidad y paz no pasan de ser tentativas por velar el profundo antagonismo que existe entre el pueblo, por un lado, y los terratenientes, grandes burgueses e imperialistas por el otro; que el dialogo es solo entre los de arriba o con aquellos de abajo que agachen la cabeza y acepten seguir el injusto orden establecido, pero que, a los que osen luchar contra este orden, les mandarán las fuerzas represivas del viejo Estado.